Una cama individual se puede convertir en sofá para usarse durante el día si se decora con algunos cojines. La habitación de los niños acepta modificaciones muy prácticas como poner la cama en un nivel elevado -tipo litera- y debajo instalar un escritorio o área de juegos.
Las mejores opciones para la iluminación ambiental son las lámparas de techo o las fluorescentes. Si el cuarto dispone de una zona para sentarse, puede usar una lámpara colgante o una combinación de lámpara de pie y de mesa. Instalando un interruptor aparte para las lámparas auxiliares -distinto del de las lámparas del techo-, podrá controlar el nivel de luminosidad del cuarto.
El interés decorativo aumentará si coloca un par de lámparas de pared a ambos lados de una cómoda. Los focos de tres intensidades son excelentes para las recámaras.
Cuando vaya a leer en la cama necesitará más luz que cuando se disponga a descansar. Hay muchas maneras de proporcionar la iluminación necesaria para leer en cama.
Las lámparas de mesa son la opción más típica, pero si no dispone de espacio suficiente en la mesita de noche, puede instalar lámparas de pared o unos rieles de luces en el techo.
Sea cual sea la lámpara elegida, asegúrese de que se puede encender y apagar de manera individual, de modo que una persona pueda dormir mientras la otra lee.
Evite la acumulación de muebles, retratos, papeles, colores y renueve ese espacio tan importante, que es parte de su personalidad.
Aunque lo dude, es posible lograr una transformación radical y estética en el interior de su vivienda, aun con poco dinero.
En lugar de pensar en construir más cuartos a su casa, adquirir más mobiliario o recargar las paredes o muebles con adornos excesivos, piense en un estilo que responda a las necesidades de los tiempos modernos.
Así pensó el famoso arquitecto alemán, Ludwing Mies Van Der Rohe el siglo pasado.
Ispirado por la cultura japonesa, enfatizó el orden en la decoración y la arquitectura.
Así nació el minimalismo, un estilo que ha vuelto a estar en boga y que da gran importancia a las superficies inmaculadas y sin adornos, colores puros, formas simples y geométricas, las cuales pueden combinarse con elementos de la naturaleza y un mínimo de ornamentación.
Otra de sus características es la monocromía, es decir el uso de un solo color en suelos, techos y paredes.
Generalmente se usa el blanco en diferentes tonos.
El contraste se hace con los mismos muebles de formas puras cuadradas o redondas y un mínimo de accesorios.
Las flores o plantas naturales combinan bien, pero sólo si se usan unas cuantas.
Lo mismo sucede con los tapices de los muebles que, por lo regular, son de colores sólidos.
Una posición contraria a los estampados, en especial de los estilos recargados del barroco o el rococó francés.