AUNQUE LO dude, es posible lograr una transformación radical y estética en el interior de su vivienda, aun con poco dinero.
En lugar de pensar en construir más cuartos a su casa, adquirir más mobiliario o recargar las paredes o muebles con adornos excesivos, piense en un estilo que responda a las necesidades de los tiempos modernos.
Así pensó el famoso arquitecto alemán, Ludwing Mies Van Der Rohe el siglo pasado. Inspirado por la cultura japonesa, enfatizó el orden en la decoración y la arquitectura.
Así nació el minimalismo, un estilo que ha vuelto a estar en boga y que da gran importancia a las superficies inmaculadas y sin adornos, colores puros, formas simples y geométricas, las cuales pueden combinarse con elementos de la naturaleza y un mínimo de ornamentación.
Otra de sus características es la monocromía, es decir el uso de un solo color en suelos, techos y paredes.
Generalmente se usa el blanco en diferentes tonos.
El contraste se hace con los mismos muebles de formas puras cuadradas o redondas y un mínimo de accesorios.
Las flores o plantas naturales combinan bien, pero sólo si se usan unas cuantas.
Lo mismo sucede con los tapices de los muebles que, por lo regular, son de colores sólidos.
Una posición contraria a los estampados, en especial de los estilos recargados del barroco o el rococó francés.
Ordene el clóset lleno de ropa, zapatos y maletas. Saque todo y seleccione minuciosamente objetos que realmente usa.