Las Clementinas se emplaza en una de las zonas más privilegiadas de la ciudad de Panamá.
Su estructura tiene toda una vida de estar en el Casco Antiguo de San Felipe; sin embargo, solo hace un año sus puertas fueron abiertas al público.

Al entrar, resulta inevitable no fijarse en detalles como el piso, que fue restaurado sin perder su esencia, y la pared del fondo que evoca el pasado, con anuncios impresos utilizados en Panamá a principios del siglo pasado.
Los inmuebles son exponentes de la sencillez y calidez del lugar.

El menú acoge una cuidadosa actualización de los platos clásicos panameños, preparados con esmero, escogiendo siempre ingredientes de primera, sin perder la esencia e historia que cada plato panameño comprende.
Un claro ejemplo de esta nueva “interpretación culinaria” es el guacho de mariscos. Sus ingredientes principales se mantienen íntegros, pero el arroz es preparado con el grano y la técnica de un “risotto”.

El mismo lleva en el fondo del plato un caldo de mariscos, y sobre él se coloca el arroz con mariscos, limón y picante para acompañar.
El bistec encebollado es también una deconstrucción. Se usan tiras de carne tipo Angus. En lugar de tiras de cebolla es acompañado con minicebollas y el arroz ha sido reemplazado por cebada y maíz.
Los domingos, Las Clementinas sorprende con un “brunch”, constituido de cuatro etapas, siendo las dos primeras un “homelet” y papas rellenas con un ingrediente irrepetible.
La tercera es un “risotto”, y la cuarta una tostada francesa llamada “Mama Clement”.