Para iniciar la decoración de la sala, lo primero que debes comprar son telas alegres, con estampados atrevidos o colores fuertes para dar un nuevo toque de color y alegría a la sala.
Con ella puedes confeccionar cortinas, adornar un viejo sofá, utilizarla como mantel para una mesa o para hacer fundas para los cojines.
Tomando en cuenta las telas que utilizas, así mismo pinta una de las paredes de la sala. Esta zona aportará un nuevo "look".
Coloca unas lámparas en sitios estratégicos para conseguir una iluminación de acuerdo con el ambiente de cada rincón en la sala.
Una lámpara de lectura al lado de un sillón, una lámpara original para una mesita. Es recomendable una suave iluminación general.
Según la forma de la lámpara y su forma de reflejar la luz, se clasifican en directas, indirectas y mixtas.
Por ejemplo, una lámpara de escritorio brinda luz directa sobre la zona de trabajo, mientras que un aplique mixto de pared puede iluminar indirectamente el techo, directo al suelo.
Un reflector dirigido al techo es la mejor opción, sobre todo si es blanco, porque refleja una luz general indirecta y ayuda a ahorrar energía.
En materia de decoración para la sala, lo ideal es no recargar las paredes con cuadros y adornos, si no se quiere crear la sensación de agobio; recuerda que el equilibrio es fundamental.
Antes de colgar un cuadro o adorno, escoge aquella pared que te guste por su tamaño, ubicación o por la luz que tiene. Luego prueba el objeto seleccionado.
Si ves que por sí mismo equilibra y compensa el espacio, ese es su punto.
No tengas miedo de hacer volar tu imaginación, lo importante es que cumplas con tu objetivo y te sientas satisfecho con el trabajo.
Una lámpara de lectura al lado de un sillón, una lámpara original para una mesita.