Las superficies blancas o brillosas reflejan mejor la luz. Los suelos claros y brillantes, un sillón tapizado en tela blanca o un mueble claro, permiten una utilización óptima de los recurso lumínicos.
Las maderas claras y con pocas vetas ayudan a dar luminosidad.
El aluminio, el hierro forjado pintado en tonos claros y el cristal proveen efectos de luminosidad interesantes.
En el interior, las plantas de hoja pequeña en verde claro, o los ramos de flores ayudan a generar luminosidad.
Los marcos de cuadros en colores suaves son siempre útiles. También podemos colocar un zócalo alto y en tonos claros o utilizar espejos en lugares estratégicos.
Las mejores telas para cortina son las telas claras, poco tupidas y con tramas abiertas. Estas permiten un mayor paso de la luz.
Las tapicerías y fundas en blanco multiplican la luz.
Tener en cuenta que los tapizados con grandes estampados pueden oscurecer el ambiente.
Si poseemos un suelo oscuro en un ambiente poco luminoso, podemos elegir una alfombra clara. La mejor opción son las telas naturales (algodón, lana) y las fibras vegetales.
Los ribetes deben ser siempre finos y claros si queremos generar mayor luminosidad.