En el arte, una antigüedad es un objeto valioso por su prolongada existencia, procedencia, quién o con qué se confeccionó y lo raro o particular de sí mismo. Esto nos lleva a manifestar que no todo lo antiguo es valioso o bello, y que sólo la experiencia, una mente abierta y el ojo experto, nos pueden dar los parámetros para reconocer el valor de una pieza.
La mayoría de las antigüedades no tienen un valor monetario especial. La procedencia es factor determinante para su valorización, y en muchos casos, ese valor es más sentimental, a menos que ese objeto haya pertenecido a un personaje.
Carlos Weil, quien dirige Weil Art, Galería de Arte y Subasta, manifiesta que más que una galería o tienda de antigüedades, él ve su negocio como una "Boutique de Arte", en donde se manejan dos claras propuestas artísticas.
La primera se refiere a toda manifestación ya realizada, reconocida, catalogada y estudiada. Y la segunda, que se enfoca al reto de crear algo que sea duradero en el tiempo. Él apuesta por la inspiración.
Es así como una pieza antigua, incorporada en una estancia, debe centrar la atención del salón.
El arte está a la vanguardia de cualquier tendencia y es el generador de las corrientes de todas las épocas.