El uso de las alfombras como objetos decorativos se remonta a tiempos remotos. Un momento de gran producción de alfombras fue durante el Siglo XV. En esa época, El Cairo era el principal centro de confección de alfombras. Luego el Islam se encargaría de difundirlas por el norte de Africa y el sur de España. Los mercaderes italianos también fueron principales distribuidores por el resto del territorio europeo.
Sin embargo no pasan de moda y siguen dando un toque de calidez a los ambientes de las casas.
Existen dos tipos de alfombras básicas: las moquettes (que son las que cubren de pared a pared un ambiente) y las carpetas (de menor amplitud con reborde en su perímetro). También algunos prefieren realizar ambientaciones que las combinen y superpongan.
Entre los colores predominantes se encuentran aquellos asociados a la naturaleza, desde los tierra y beige hasta todas las modalidades del verde.
Muchos además eligen alfombras dibujadas, ya sea que vengan así fabricadas o hechas por encargo.
Con respecto a los motivos cualquiera es posible. Desde guardas enmarcando la alfombra o figuras centrales, hasta dibujos lineales, guardas griegas, incaicas o diseños atigrados que cubran toda la superficie.
Lo primero a tener en cuenta es que se debe saber qué grado de exposición tendrán. Si van a estar en un lugar transitado, como por ejemplo el cuarto de los chicos, lo más inteligente es elegir los modelos más resistentes y compactos.
Para que no se noten las pisadas se deben elegir versiones claras que no tengan pelo alto. Aunque parezca extraño mientras más oscuras son más se nota la huella.
Otro consejo es no elegir un modelo con motivos llamativos para una sala con muebles con tapizados estampados ya que no se lucirá.
Si le gustan las alfombras con dibujos, sería aconsejable que los muebles sean discretos o que se incluya una mesa con tapa de vidrio.
Si desea que la alfombra sea el punto focal del cuarto, entonces utilice alguna que tenga una figura central (circulo, guardas, etc.) Si en cambio, el punto focal está en otro objeto de la decoración (por ejemplo, un mueble o un hogar a leños), elija una carpeta con un tapizado más general o repetitivo.
Al combinarse con paredes y tapizados, dependerá de estos para elegir el diseño de la alfombra. En tapicerías y paredes con diseño elaborado, elija alfombras discretas. En tapicerías y paredes mas apagados, puede probar con un diseño más rico para añadir interés al cuarto.
Las alfombras claras tienen la propiedad de hacer parecer más grande los ambientes chicos.
No se limite a las formas rectangulares: los tapetes octagonales o circulares dan un toque de originalidad al cuarto.
Sepa que puede utilizar distintas alfombras en un mismo ambiente (con distinto estampado y diseño), siempre que los distintos colores combinen bien entre sí.
En lugares de mucho movimiento puede ser más práctico escoger un tapete de dibujo más detallado: cuanto más intrincado sea el patrón, menos cuidados requerirá.
Si coloca una alfombra debajo de la mesa del living, siempre tiene que procurar que las cuatro patas quepan dentro de la alfombra.
Las patas de las sillas no deben salir de la superficie del tapete cuando los comensales estén sentados a la mesa, ni cuando retiren las sillas para sentarse.
En muebles apoyados a la pared, no importa que las patas delanteras del mobiliario queden sobre la alfombra y las traseras no, siempre y cuando el mueble esté firme y equilibrado.
Las alfombras claras tienen la propiedad de hacer parecer más grande los ambientes chicos.
Las carpetas pueden colocarse fácilmente debajo de un grupo de sillones, muebles o mesa y así generar un área visual bien definida, sin necesidad de paredes u otros elementos que la delimiten.