El café es el protagonista de millones de experiencias gastronómicas. En Colombia, existe un circuito turístico donde es posible disfrutar el sabor del “mejor café del mundo” y, al mismo tiempo, aprender sobre la cultura que rodea esta experiencia.
Se trata del” Triángulo del Café”, un sitio de carácter modesto, donde sus trabajadores aprovecharon la generosidad de sus montañas y crearon la cultura cafetera, extendida hoy por tres departamentos. La zona fue declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura) recientemente.

El mismo está conformado por los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, que además de ser el “hogar del café”, también goza de una amplia oferta turística apta para todos los gustos.
En sus caminos es posible, desde vivir la experiencia de la cultura cafetera, practicar deportes de aventura, avistamiento de aves, canchas de golf, hasta parques temáticos.

Ruta del café.
Conocer de cerca cada procedimiento del cultivo y producción del café colombiano, es fascinante. Sus trabajadores le dan un toque personal al ambiente laboral, donde es posible escucharlos cantar entre la espesa hierba desde tempranas horas de la mañana.

Sus manos trabajadoras y dedicadas, son la principal herramienta de trabajo, ya que con ellas escogen los mejores frutos y los convierten en una de las bebidas más populares.
Una vez sembrada las semillas, después de unos meses, se convierten en chapolas, que son las dos primeras y únicas hojas redondas que posee la planta de café.

Así nace una historia que pasa de generación en generación, en esta tierra de aromas y sabor.
Todo esto puede apreciarse en un recorrido turístico por esta hermosa zona de la geografía colombiana.

Además de la frescura y la calidad del café, tipo y grado de tostado y de molienda; la temperatura y calidad del agua, la relación entre agua y café y la habilidad del preparador para transformarlo en un producto placentero, hacen la diferencia
Entre los cafetales.

Volar sobre los cafetales y andar entre sus senderos, son solo algunas actividades que se pueden realizar en esta zona cafetera.
Todo este movimiento de deportes extremos, naturaleza y aventura, inició a finales del siglo XX, periodo donde las haciendas cafeteras familiares, decidieron abrir sus puertas y sus secretos a los visitantes.

Es por ello que grandes casonas fundadas para el cultivo, producción y perfeccionamiento del café están a disposición de los visitantes, que desean aprender todo sobre este arte.
En parques temáticos como el Parque Nacional del Café y Panaca; la práctica de deportes extremos como canopy, tirolina y balsaje; el termalismo son actividades cuidadosamente pensadas para los miles de visitantes, con el objetivo de darle un valor agregado durante la estadía.

Gastronomía colombiana.
El Triángulo del Café, tiene un gran abanico de oferta gastronómica que nació como parte de esa cultura cafetera de arrieros y chapoleras y que hoy se ha estilizado para el viajero que disfruta de la cocina de origen campesino y la acogen como propia.

La arepa, trucha, mazamorra, el chorizo santarrosano y la bandeja paisa, son solo alguno de los platos que combinan perfectamente a cualquier hora del día, con una deliciosa taza de café.
Actividades.

El relajarse y disfrutar de la tranquilidad del lugar, también forman parte del paquete turístico. Por ello disfruta de deliciosas aguas termales, haciendas cafeteras, algunas con más de un siglo de historia o reemplaza a un arriero o una chapolera a través de las actividades del agroturismo.
Por otro lado el turismo rural, avistamiento de aves, spa agroturismo y termalismo, son otras actividades que aseguran una estadía relajante.
