La mayoría de las elecciones del color para el interior de los hogares se hace sin una correcta asesoría. Hay varios aspectos que se deben tomar en cuenta, como lo son: la luz, el estilo de la decoración, el presupuesto y la selección de un color que marque un estilo personal.
El buen uso del color es un factor decisivo a la hora de definir la decoración de la casa, ya que nos permite crear una serie de sensaciones y estados de ánimo. Igualmente, permite destacar o disimular espacios o defectos que existan.
Grupos de colores:
Se clasifican como cálidos y fríos. Este detalle lo debemos considerar al elegir el color con el cual pintaremos nuestra casa. Los colores cálidos son aquellos que son capaces de estimular y energizar, y los mismos favorecen la actividad tanto física como mental. Sin embargo, los colores fríos son relajantes, y estimulan el sueño. Los colores cálidos son: amarillo, naranja y rojo, y los fríos: verdes, violetas y azules. Para lograr un resultado más armónico se deben coordinar los colores cálidos con los cálidos y los fríos con los fríos, aunque si queremos dar un gran impacto, podemos utilizar uno de cada clase.
Elección:
Antes de decidir el color hay que tener en cuenta varios factores como son: el tamaño de la habitación, la luz que recibe y la dirección en que la misma está orientada.
Efectos:
En una habitación de dimensiones pequeñas están más indicados los colores fríos, el blanco, o incluso la aplicación de papel tapiz o vinil; por otro lado, si se trata de un espacio muy amplio se deben utilizar los tonos cálidos, lo cuales darán una sensación vibrante y cálida, igualmente se logrará acercar visualmente las paredes entre sí.
En lo que se refiere a la luz, podemos decir que para los ambientes poco iluminados se recomiendan los colores frescos, y en las habitaciones muy iluminadas, el uso de los tonos cálidos para crear una atmósfera más armónica y equilibrada.