Usualmente, el espacio que se destina para un cuarto de lavado, que también suele ser usado como cuarto de servicio, es pequeño, de manera tal que la única forma de garantizar el orden es usar gabinetes, cestos y muebles organizadores.
La tarea suele parecer complicada si se tiene en cuenta que los artículos de limpieza y de planchado suelen almacenarse allí; más difícil si se habilita un lugar para secar ropa. Nada de esto, justifica un inminente desorde, mucho menos si se siguen algunos de los siguientes consejos para que reine el orden.
Separar la ropa blanca de la de color es la manera más elemental de garantizar orden y ahorra tiempo de lavado. Adquiera un clasificador de ropa de dos compartimientos.
Es un mueble de estructura sencilla, con una bolsa de tela par almacenar ropa y por lo regular traen ruedas.
En la estación lluviosa es sumamente complicado secar ropa al aire libre, por lo que viene bien un soporte para colgar piezas. Son más prácticos los desmontables, que no tienen porqué permanecer extendidos si no hay ropa que secar.
La tradicional "tabla de planchar" no es la única opción para estirar las piezas.
En vez de montar y desmontarla cada vez que que se use ¿por qué no usar una superficie empotrable para planchar?
Es posible adquirir -o elaborar una- con bisagras.
El único requisito es dejar un espacio de aproximadamente un metro y medio para girar y un metro para extenderla al planchar.
Antes de derribar paredes o adquirir organizadores, pregúntese si no es sólo cuestión de reorganizar el espacio disponible.
Al redistribuir el espacio, es imprescindible tener en cuenta el tamaño de los electrodomésticos; al menos la lavadora y la secadora que suelen reclamar más espacio.
Para el piso, el mosaico de cerámica es altamente resistente. Lo mejor de este material es su resistencia a la humedad.