Para conocer los gustos de una persona no hay como apreciar su propia casa. Esta residencia en particular une las visiones estéticas de su propietaria, Balbina Herrera.
La residencia ubicada en el área de Ancón, data de más de 80 años. Llegar allí, es como sentirse en familia. Lo primero que por regla o norma hay que hacer antes de entrar es quitarse los zapatos.
"Es como un relax. En mi residencia no hay espacios reservados. Cada área ha sido creada para la comodidad. Es llegar a un recinto donde de verdad se encuentran cosas positivas".
Balbina destacó que el quitarse los zapatos es una forma de dejar toda la energía negativa afuera.
Aunque no práctica el Feng Shui, ha escuchado sobre esta técnica oriental, por ende considera que existen formas de complementar la decoración con elementos que ayuden a mantener la armonía en el hogar. Tal es el caso del espejo a la entrada de su residencia y los aroma de velas e inciensos; eucalipto y rosas, que se perciben al entrar.
Herrera es amante de la decoración simple, de las piezas antiguas y de las pinturas de artistas nacionales.
"Es importante tener presente, que cuando decoramos, es para sentirnos bien; igualmente hacer sentir bien a la familia y a los invitados".
Cada pieza decorativa posee un valor sentimental. Cojines, rebozos, esculturas o piezas religiosas, contemporáneas o antiguas, son obsequios de amistades o comprados por ella en alguno de sus viajes.
Parte de sus complementos adquiridos en la India, el Líbano y Grecia, entre otros países, se entremezclan con las fotografías familiares y cuadros de pintores nacionales como Palomino, Justiani, Sinclair y Evelyn (nueva revelación del arte).
Este es el oasis de relajación de una mujer que ha sabido darle una matiz especial a su hogar, combinando el arte antiguo con el contemporaneo.
La parte espíritual y su familia ocupan un lugar preponderante dentro de la vida de la ingeniera Herrera.
Entre las antigüedades de esta residencia destaca la vitrina, perteneciente a su abuela, quien recientemente cumplió 90 años de vida.
La entrada al espacio favorito de Balbina, está decorada con diversos elementos e identificada con su letrero que dice "El rincón de la abuela".
En la intimidad de su cuarto conserva su colección de peluches y muñecas, los cuales son muy pocos en la actualidad, ya que sus nietos se recrean con ellos.