A la par de Melbourne en Australia, Bordeaux en Francia y Florencia en Italia, la provincia de Mendoza, en pleno corazón de la región argentina de Cuyo (Occidente), se convirtió en la Octava Capital Mundial del Vino, por la destacada calidad de sus uvas.
En sus bondadosas tierras soleadas existen más de 1200 bodegas, muchas de las cuales abren sus puertas al visitante para contarles la historia y los procesos que rodean esta espirituosa bebida.

En este tentador camino, grandes y pequeñas empresas familiares ofrecen visitas guiadas, cursos de cata, degustaciones especiales y la posibilidad de cosechar durante la mística vendimia. Esta provincia es una ruta para maridar la “bebida nacional” con paisajes de imponente belleza natural. La elección del terruño ideal para cada cepa es una de las preocupaciones constantes de las bodegas, y Mendoza es uno de los lugares más benéficos. El clima seco, las aguas de deshielo y la altura de los suelos son elementos de suma importancia para cultivos que logran características de excelencia.
El gran crecimiento del sector generó también que importantes fincas rurales decidieran ampliar sus instalaciones para ofrecer al turista un mejor y más completo servicio.

Algunas disponen de hoteles exclusivos en las mismas viñas, como nueva alternativa ofrecen la vinoterapia, y a los recorridos básicos se suman museos, cavas con exposiciones de arte, almuerzos al aire libre junto a expertos enólogos, cabalgatas, circuitos de “mountain bike” y cenas entre barricas de roble.
Para quedarse un tiempo.
La bodega Salentein, ubicada en una pintoresca zona del Valle de Uco, brinda a sus visitantes la posibilidad de hacer el tradicional recorrido y sumar como condimento un paseo por el complejo gastronómico y cultural Killka, o una estadía en la exclusiva Posada Salentein con 16 habitaciones, donde se ofrece servicio personalizado.

Para degustar, se suman platos elaborados en horno de barro, a la parrilla o al asador, a base de carnes, con variedad de vegetales frescos y frutas de estación. Entre los programas hay un “tour” de arquitectura y otro de arte, cabalgatas por la finca y la posibilidad de cocinar junto al chef.
Entre las más lujosas está Algodón Wine Estates, donde además de la producción de excelentes vinos, hay una cancha de golf, un restaurante gourmet y un elegante “lodge” de estilo rural, con estufas a leña, biblioteca y piscina con solárium. Situada en San Rafael, posee viñedos orgánicos hidratados con agua de deshielo. Hay visitas de cortesía de martes a domingo entre las 10:00 a.m. y 4:00 p.m. y otras propuestas como la elaboración de un “blend”.

Terrazas de los Andes, es una de las pioneras en cultivos de altura y posee entre sus encantos plantaciones de Malbec antiguas. Para conocer métodos artesanales, está la bodega Matices, en Colonia las Rosas, que trabaja grandes vinos complejos con marcada personalidad.
Una bodega de 100 años.
La bodega López es una de las clásicas, situada en General Gutiérrez, departamento de Maipú, y preparada para brindar la mejor atención al viajero. La opción básica de visita es gratuita e incluye una recepción con un video institucional que cuenta parte de la historia de esta empresa con más de 100 años en manos de la misma familia, y un paseo por sus instalaciones para ver las áreas de lagares y molienda, los enormes tanques de acero inoxidable para fermentación, las prensas y salas de añejamiento para finalizar con una pequeña degustación.

La visita se puede hacer de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados y feriados de 9:30 a.m. a 12:30 p.m. También hay servicios especiales para probar la misma etiqueta con distintos años de guarda desde U$S45, y otras que incluyen una tabla de quesos y fiambres de la región desde U$S15.








