La sandía es una fruta con alto contenido de agua, ideal para calmar la sed en días de verano, es portadora de una concentración de vitaminas y minerales, además contiene vitaminas A y B2 y su contenido en azúcar es escaso, sólo un siete por ciento.
Es aconsejada para los reumáticos en general, pues ayuda a eliminar los ácidos acumulados en el organismo. De igual forma, es muy refrescante, diurética y mineralizadora.
Esta fruta tiene sus orígenes en África. En Panamá se puede adquirir en cualquier época del año, sin embargo, durante los meses de verano su costo baja por la cosecha.
Este remedio aporta un alto contenido de carotenos (antioxidantes) que en el organismo se transforman en vitamina A, también aporta gran cantidad de vitamina B6, la cual ayuda a que la albúmina (proteína) sea utilizada por el organismo.
Se puede consumir cortándola en trozos como parte de una ensalada de frutas o en zumo, cuando están frías ayudan a calmar la sed y el calor.
Las semillas de la sandía pueden tostarse y consumirse como fruto seco, aportan gran cantidad de nutrientes y sobretodo minerales. Además el color rosado de su carne se debe a la presencia de carotenoide licopeno, elemento que representa un 30 por ciento del total de carotenoides del cuerpo humano.
Una guía para saber si una sandía está madura si la mancha de la cáscara que ha estado en contacto con el suelo es de color amarillo cremoso. Una mancha blanca o verdosa indica que se recogió antes de tiempo y resultará insípida, pues la sandía es un fruto no climatérico, motivo por el cual, para que sea de buena calidad ha de recolectarse cuando está totalmente madura.
El truco para elegir una sandía madura es que al darle golpes con los dedos o las palmas de las manos ésta suene a "hueco". Su superficie no ha de presentar cicatrices, quemaduras de sol, abrasiones, áreas sucias, magulladuras u otros defectos. Si se adquiere una sandía en trozos, conviene asegurarse de que la carne es firme y jugosa.
Revitaliza y rejuvenecen.
Son diuréticos.
Embellece la piel y el cabello.
Fortalece los huesos y dientes.
Estimula la respiración celular.
Protegen las mucosas del organismo.