Cuando se piensa en decorar el hogar, la oficina o cualquier rincón, muchas personas tienen presente una técnica milenaria muy utilizada por la cultura china, de donde se conocen sus inicios.
El Feng Shui tiene sus orígenes hace aproximadamente 7 mil años en la antigua Asia cuando las personas empezaron a observar y llegaron a la conclusión que el entorno afectaba la manera que tenían para sobrevivir.
Pero el Feng Shui se define en dos palabras chinas, Feng que significa "viento" y Shui que significa "agua".
Con el pasar de los años esta técnica se ha enriquecido a tal punto que existen maestros y estudiosos que se dedican al diseño de interiores en casa, oficinas y el rincón para el cual sean llamados.
En tanto, la milenaria técnica se fue enriqueciendo con la literatura y la poesía y se transformó en una especie de misticismo combinado con ciencia, que dio como resultado una ciencia-arte.
Esta ciencia y arte a la vez nos enseña cómo redistribuir el mobiliario en una habitación o lugar determinado para crear corrientes positivas de energía y armonizar el ambiente, o coordinar las luces, plantas y objetos de arte para lograr un balance ideal y hasta elegir el mejor lugar para construir un edificio.
El Feng Shui puede proporcionarle, según los que lo han implementado, salud física, mental y espiritual, sin llegar a convertirse en una especie de superstición o creencia.
Básicamente el Feng Shui se ocupa de aprovechar al máximo el flujo de la energía universal o corriente chi, que no es más que el flujo de energía, todo relacionado con los colores.
Algunos de estos como el rojo imparten energía, el azul tiene un efecto relajante y los colores tierra- proporcionan sensaciones de seguridad.
Si su casa tiene un color base puede colocar muebles, plantas, cuadros, objetos de arte, entre otros artículos que le proporcionen el balance necesario que dicta el Feng Shui.
Otra cosa que se recomienda es sembrar flores rojas a la entrada de la casa para atraer el dinero así como colocar colgantes musicales suaves para "atrapar" la energía chi.
Las plantas son verdaderos reservorios de energía. Atrapan los rayos del sol y lo convierten en alimentos para ellas mismas y almacenan grandes reservas energéticas.
Algo muy importante es no tener plantas que estén enfermas o muriendo dentro de su hogar u oficina. Estéticamente son inaceptables, roban la energía chi y crean desbalances.
Los espejos, luces y las obras de arte son recursos muy utilizados por el Feng Shui.
Este elemento decorativo colocado estratégicamente añaden luz natural a un espacio oscuro, descubren entradas y crean la sensación de más amplitud. Ellos pueden reflejar la luz y el paisaje exterior dentro de un local que de otra manera estaría apagado.
La iluminación puede armonizar el ambiente: luces claras y brillantes, similares a la luz solar en los sitios como la cocina o donde quiera que trabajamos y leemos.
Luces más suaves y discretas en las salas y locales donde socializamos, más íntimas en la recámara. Muchas veces los espejos y las luces cambian totalmente el propósito de un espacio.
Estos y muchos detalles más, unidos a la buena decoración al estilo Feng Shui pueden hacer que su vida personal y los negocios den un giro positivo, siempre y cuando ponga en práctica esta milenaria técnica empleada por los chinos.