Para lograr un buen descanso a la hora de dormir, expertos recomiendan que se utilicen colchones ortopédicos.
Según la doctora María Osorio, de la tienda Americana de Colchones, ortopédico se define como el que evita o corrige algún tipo de problemas en el cuerpo de las personas.
Agrega que en el caso de los colchones, están diseñados para darle un buen soporte a la columna vertebral.
Actualmente se maneja el concepto erróneo de que un colchón ortopédico debe ser de consistencia firme, pues los blandos también son considerados para esta finalidad y cumplen con la misma función de brindar bienestar para cualquier tipo de dolencia o simplemente para tener un sueño reparador.
Consejos.
Al momento de cambiar el colchón, Osorio recomienda tomar en cuenta el que se ha estado utilizando y, si no le ha causado ningún inconveniente, adquirir uno similar.
Se debe cambiar el colchón cuando presente alguna hendidura, desgaste o deformación.
Los ortopédicos son indicados para las personas con problemas lumbares, desviaciones en su columna vertebral o dolores de cintura. De esta forma se minimizará el problema.
A las personas con sobrepeso se les aconseja los más firmes, pues los blandos pueden causar deformaciones en el cuerpo.
Cuando se refiere a los niños, la especialista indica que no es necesario que se utilicen los firmes, pues su peso es mínimo.
Los niveles de firmeza de los colchones varía, precisamente para ofrecerle al usuario algo que se adapte a su necesidad.
Materiales.
Son elaborados con productos naturales como algodón, felpa de fique, látex y la soya.
Los de algodón y de felpa de fique se utilizan en estado natural.
Son procesados; se compactan y forman láminas.
En el caso de los de soya, de sus granos se obtiene una especie de espuma que es sumamente inofensiva.
El látex es extraído de la leche del árbol de caucho, se procesa también como especie de una espuma. Se adapta a la forma anatómica del cuerpo y provee un alineamiento correcto a la columna vertebral.
Las telas utilizadas en los tapizados en este tipo de colchones tienen tratamientos hipoalergénico, antiácaro y antibacterial.
Medidas.
En estos colchones las medidas más comunes son las de tipo americano estándar como los twin, full, queen, y king, que se caraterizan por su largo y ancho.
También está el tipo nacional, ya que la estatura promedio es de 1.90 metro. En Norteamérica la estatura promedio es de 2.03 metros.
Otra recomendación para cuando ya esté usando un colchón, es darle vuelta cada cierto tiempo para evitar que se desgaste por un solo lado.
Almohadas.
El uso de las piezas hechas para apoyar la cabeza, dependerá del gusto de la persona. Hay quienes prefieren no utilizarlas.
A los que no pueden dormir sin ellas Osorio les recomienda colocarlas por encima del hombro.
Las almohadas se confeccionan con el mismo material utilizado en el tapizado interno de los colchones, como el látex y la soya.
Las de tipo látex están elaboradas con una alta tecnología que les permite estar siempre frescas y aireadas.
El material es hipoalergénico por naturaleza y no es recomendable lavarlo. De hecho no se debe mojar porque se cristaliza y corre el riesgo de que se desmorone.
La almohada se adapta a la forma anatómica de la columna cervical; brinda un alineamiento correcto a la columna dorsal, lumbar y el sacra.
Otra ventaja de utilizarlas es que se adaptan al peso de la cabeza y ayudan a conservar la postura correcta a la hora de dormir.
Las de material de soya son de derivado natural; poseen las mismas propiedades que las de látex.
Para comodidad de las personas, hay unas diseñadas con las forma del cuello, con dos curvas.
La diferencia entre estas dos clases de almohadas es que las de látex son blandas en comparación con las de soya; son más firmes, y el uso dependerá del gusto y la necesidad de la persona.
Dedique unos minutos a probar el colchón antes de tomar una decisión.
Verifique el material y la contextura de la almohada para que elija una que se adapte a su comodidad y necesidad. Ni demasiado alta ni demasiado baja o suave que ceda ante el peso de la cabeza y el cuello.
Un buen colchón y almohada son imprescindibles por razones de salud, por lo que más que un gasto, es una inversión.