¿Somos más cerebro que corazón o más emoción que materia gris?
Debilidad o fortaleza, sensibilidad o frialdad, valentía o cobardía, autenticidad o mascarada. He allí un grupo de palabras que podríamos ligar a los sentimientos y emociones y al hecho de expresarlos o ahogarlos.
A las mujeres desde niñas se les enseña a dar rienda suelta a las emociones. Mas no a los hombres, a ellos se les condena a tragarse lo que sienten, so pena de calificarlos de débiles. No quieren ser estigmatizados de esta manera, así que prefieren seguir las reglas del juego, aun a costa de su equilibrio emocional. Unas y otros, por abuso o confinamiento de las emociones, en mayor o menor grado, permitimos la manipulación emocional. De hecho, somos analfabetas emocionales. Lo que varía es el nivel de analfabetismo.
Esto fue lo que concluimos luego de escuchar a las expertas Margarita Hernández H. Y Dolores R. de Riva Palacio, psicólogas mexicanas que dictaron la conferencia "La Mujer y la Inteligencia Emocional". La actividad, organizada por Educanet, permitió conocer más sobre un tema que ha ganado interés por parte de los estudiosos de la conducta humana en la última década y que ayuda entender más las relaciones interpersonales y el papel que juega en la toma de decisiones y actitudes cada hemisferio del cerebro. Asimismo, sirve para establecer, todavía más diferencias entre hombres y mujeres y vuelve a reafirmar la necesidad de revisar los patrones educativos tradicionales que hacen del hombre un "macho" frío, calculador, racional, castrado emocionalmente y de la mujer una hembra sexual-sensual, calificada de excesivamente emotiva, débil, incontrolable porque se deja arrastrar por las emociones y por lo tanto supuestamente menos inteligente que el hombre.
Las conferencistas citaron sabias palabras de Aristóteles, cuando afirmaba que ponerse furioso es fácil, pero estarlo con la persona correcta, la intensidad adecuada y en el momento oportuno es harina de otro costal.
Inteligencia emocional es "el autodominio y la expresión de las emociones en la proporción adecuada a las circunstancias que la originan".
La inteligencia intrapersonal, la inteligencia interpersonal, la inteligencia social y la inteligencia laboral conforman la inteligencia emocional.
Inteligencia intrapersonal: Es estar en sintonía con sus emociones , Implica "saber utilizar la intuición, conocer nuestro sentido del humor, distinguir, dentro de lo posible, lo cierto de lo falso y sobre todo ser congruente entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos".
Inteligencia interpersonal: Es tener buena relación con los otros, donde prevalecen la empatía, respeto y comprensión.
Inteligencia social: Es la habilidad para hacer y conservar amigos, hablar en público, disfrutar y promover el gregarismo en un ambiente de tolerancia, respeto y sana convivencia. Incluye también habilidad para resolver conflictos y hacer un análisis y valoración efectiva del entorno.
Inteligencia laboral: Comprende la capacidad para trabajar efectivamente, ser productivo, trabajar en equipo y tener un alto sentido de colaboración y ser competente más que competitivo. Tener la capacidad de saber el costo-beneficio de las acciones, tener un manejo adecuado de los problemas, poder captar los mensajes tácitos y saber tomar decisiones adecuadas.
ANALFABETISMO EMOCIONAL
Según las psicólogas, "tener un alto coeficiente emocional no es un privilegio, a la gente le cuesta mucho trabajo lograrlo, pero no tenerlo cuesta más, el "analfabetismo emocional" se paga muy caro la moneda es: aislamiento, agresividad, infelicidad, ansiedad y depresión, sufrimiento, tristeza, problemas de atención, rechazo, ridículo".
Agregaron que "algunas mujeres resuelven el costo de su analfabetismo emocional comprando o comiendo compulsivamente".
ENTENDERSE CON LAS EMOCIONES
¿Son los hombres más inteligentes que la mujer? Son diferentes, es la conclusión a que se ha llegado. Y esto cuenta también en lo que toca a la inteligencia emocional. Cómo nos entendemos unos y otras con las emociones tiene que ver con los aprendizajes durante la infancia sobre lo aceptable y lo reprochable en asuntos de sentimientos y exteriorización o no de éstos. "La mujer está educada a sentir y hablar más que a pensar, y el hombre se le educa a pensar y actuar más que a sentir", planteó Margarita e hizo una comparación de conductas de niños y niñas durante el juego. A saber: Es común que cuando juegan las niñas lo hagan en grupos pequeños, sean poco hostiles, potencien la cooperación, interrumpan el juego si alguien se lastima, fomenten la relación interpersonal, hablen de emociones. Se dice de ellas también que conocen y expresan señales verbales y no verbales de comunicación. Los niños, por el contrario, suelen jugar en grupos más grandes, muestran hostilidad casi innata, son competitivos y ponen cara dura al dolor porque no es de machos llorar, se jactan de su independencia y autonomía, evaden hablar de emociones, optan por hablar de cosas, no codifican, registran o reconocen señales que no sean claras y definidas.
Se dijo que través del ejemplo se nos enseña a disfrazar las emociones y verdaderos sentimientos cuando estos pueden lastimar a alguien que amamos, respetamos o tememos y se substituyen por un sentimiento falso, pero más "adecuado". Y sobre la incapacidad de los hombres para permitirse ser emotivos se dijo que se da un autoboicot entre los propios amigos.
Sin duda que emoción y razón son interdependientes, pero, según el dominio del hemisferio cerebral se es más racional o más emocional. Erróneamente, por generaciones se ha aplaudido y estimulado a los hombres para encajar en el primer grupo y a las mujeres en el segundo. Lo opuesto, era visto con malos ojos y así sigue siendo enfocado por la gran mayoría de analfabetas emocionales que no han reevaluado lo que ser inteligente significa y se privan de ver al ser humano como un ente integral, en donde mente y corazón jamás se divorcian, sino que se complementan y deben producir seres equilibrados, sensibles y razonables pero no racionalizadores ni títeres de sus emociones.
La cuestión de a qué categoría perteneces, según el hemisferio cerebral que te domina, el de la mente racional y lógica o el de la mente emocional y asociativa, sigue sirviendo de parámetro para calificarte de débil o fuerte, sabio o necio, valiente o cobarde, más inteligente o menos inteligente Suele decirse que en la mujer predomina la mente emocional y en el hombre la racional. He aquí las funciones de una y otra.
A la mente lógica se asocian aspectos como comprensión, conciencia, reflexión, análisis, meditación, lógica, memoria lógica, síntesis, conclusión y cuestionamiento.
A la mente emocional, reacciones rápidas, irreflexión, falta de análisis, acción impulsiva, sensación inexplicable de certeza, respuesta a urgencias, intuición y percepción global.
De allí que para gente que antepone razón a sentimientos, la realidad es la realidad, lo tangible, concreto. En oposición, en la lógica del corazón el recuerdo de algo o alguien puede verse en una dimensión mayor a la real.
"La emoción alimenta e informa sobre nuestros estados de ánimo a la mente racional y la mente racional depura, y a veces veta, la energía de entrada de las emociones", dijeron las conferencistas.
DIFICIL TAREA
Abrir la puerta a las emociones, para que se desborden libremente o amordazarlas aunque la persona sea como un globo a punto de estallar y esté cometiendo casi un suicidio porque las emociones le están envenenando: he aquí una disyuntiva y un asunto para meditar y concluir quizás que mejor es darles alas que enmascararlas porque sino sufren una metamorfosis que a la larga conduce a un estado crónico de depresión y autoengaño. O, a lo mejor, pensarán otros que hay más tino en usarlas como armas para dejar de ser quien se es y por el contrario vender imágenes trabajadas premeditadamente para lograr objetivos específicos. Pero, dominarlas o dejarse dominar por ellas lleva a esto de que si es mejor la medicina que la enfermedad o soy quien soy o me importa más ser aceptado socialmente aún a costa de lo que siento. Permitir que cerebro y corazón se retroalimenten y busquen el punto óptimo es tarea difícil, pero dejar de intentarlo desdice mucho de nosotros.
SOLO PARA USTED
Contéstese estas preguntas: ¿Es usted de las personas que da paso expedito a las emociones? ¿Hay coordinación entre lo que su inteligencia racional concluye y lo que su inteligencia emocional siente o más bien hay como un corto circuito entre ambas y su vida es como un barco a la deriva? ¿Para salvaguardar su integridad huye usted o ataca? ¿Es usted ciego afectivo o adicto a los estallidos emocionales? ¿Presta atención o desatiende sus alarmas nerviosas?
COMPLEMENTO
No somos entes fragmentados. Somos corazón y razón, o Razón y Corazón. Aunque, también podemos ser, Razón y corazón ó Corazón y razón. Ni se gana cuando se es puramente Razón y hay déficit en permitirse sentir y expresar lo que se siente, ni cuando las emociones son como una manada desbocada. La búsqueda de la armonía ha de ser la constante: allí no hay cabida para la negación de sentires. Allí aptitud, actitud, lógica e intuición tienen cabida. Pero, el nuevo enfoque señala que "el cociente intelectual contribuye con un 20% a los factores que llevan al éxito en la vida, el 80% restante depende del cociente emocional".
El sabio manejo de las emociones se aprecia en la capacidad para automotivarse, persistir ante las decepciones, controlar los impulsos, demorar la gratificación, evitar que las contrariedades disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía, regular el humor, evitar estallidos de emoción, facilitar las relaciones interpersonales y tener una actitud positiva frente a la vida.
"En todas las personas hay una mezcla de C.I. y de C. E. en diferentes grados esta proporción varía de persona a persona y entre los sexos. Para poder tomar decisiones acertadas es necesario que exista un acuerdo entre el intelecto y el afecto. Nuestras mejores decisiones son aquéllas en las que la razón y la emoción concuerdan", plantearon Margarita y Dolores.
EDUCAR LAS EMOCIONES
Es importante aprender a educar las emociones y esto lo da la inteligencia emocional que es una especie de brújula que indica qué hacer y cuándo hacerlo (atacar, huir, serenarse, persuadir, buscar comprensión, buscar ayuda, estar a la defensiva, ignorar, desdeñar, fanfarronear, exagerar ). Observarse y observar, usar la introspección, conocer las emociones, tener alta estima y respetar la integridad de los demás, lograr sintonía y empatía, amarse y amar, ayudan a la armonía y evitan estar a merced de una mente fría y calculadora o ser como hoja al viento lo que equivale a decir que nos dejamos arrastrar por las emociones.
Se dijo también que hay que aprender a escuchar más allá de lo que oye su ira. Que es importante responder al gesto reparador que inician las otras personas, a pesar de su orgullo herido. También, evitar tomar decisiones cuando se está enojado y que para comprender es menester escuchar y para escuchar es indispensable callar nuestro diálogo interno y atender 100% al interlocutor.
"La escucha empática, la sintonía, la cortesía, la prudencia y la paciencia son los pilares de la inteligencia emocional. Su principal responsabilidad como ser humano es ser feliz, aprovechar sus capacidades y disfrutar la búsqueda y logro de sus metas", expresaron las psicólogas. Lamentan que haya gente "que no toca las fibras, que no se da el permiso de vibrar, de sentir".
Son cuestionables las tormentas emocionales, el ser esclavos de la pasión, la desproporción en la forma de expresar las emociones también son cuestionables. Hay, pues, que ser y expresarse, ser proporcionales a las circunstancias.
ESTUDIOS
Por otro lado, Margarita dijo que: "En Estados Unidos se realizó un experimento sobre las lágrimas, las cuales son un método de "limpieza corporal". Y se concluyó que arrojamos gran cantidad de toxinas y que la cantidad de toxinas que se botan dependen de las causas que originan las lágrimas y el momento en que se llora (circunstancial/situacional). El estudio duró diez años y concluyeron que si nos bebiéramos aproximadamente medio litro de lágrimas de un momento de dolor, tendríamos un schock y se produciría un envenenamiento tóxico.
Enfatizó también que "tener un alto coeficiente emocional no es un privilegio, a la gente le cuesta mucho trabajo lograrlo, pero no tenerlo cuesta más, el `analfabetismo emocional" se paga muy caro".
Habló de la constante búsqueda de aceptación del individuo por parte de sus congéneres.
Margarita Hernández se refirió también a estudios efectuados en los años 90 con niños a los que se les dio un chocolate y se les prometió una gratificación si se abstenían de comérselo. Los que tenían inteligencia más elevado cociente de inteligencia emocional lograron posponer la gratificación inmediata que significa comérselo, con el fin de poder obtener la gratificación futura.
Solemos calificar a la persona y no al acto. Pero, hay que aprender a establecer la diferencia emocional entre la persona y lo que hace la persona, puntualizó.
Entre tanto, Dolores Riva Palacio planteó veces hay que hacerse el insensible "el cara de palo como decimos nosotros en nuestro país", para poder ayudar a otros a no sucumbir. Este es el caso de profesionales que están en contacto con el dolor humano, problemas y tragedias. Pero, ojo, esta regla no puede ser permanente, porque "estas personas que `bloquean" sus emociones se convierten en `manipuladoras" de sus propias emociones de sus sentidos".
Margarita se lamentó de que en esta época de alta tecnológica y de adelantos sin embargo hay un déficit emocional y una pobreza espiritual. "No se está ayudando al ser humano a desarrollarse como ser humano. La mayoría de las personas se está yendo más a la cantidad que a la calidad de las cosas.
Expresó que predomina el individuo "Light" poco profundo, poco compenetrado y poco comprometido porque hay temores internos que no se superan. Y el temor al rechazo, al dolor sigue latente en la gente.
Margarita Hernández Hemken y Dolores de Riva Palacio tienen amplia experiencia en psicología aplicada. Poseen experiencia docente en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de México, UNAM donde cursaron su licenciatura y en psicología industrial, capacitación de personal y asesoría empresarial. Son coautoras de los cursos. "Productividad de la Mujer que Trabaja", "Manejo de Estrés", "Administración de Tiempo y Toma de Decisiones", "Liderazgo Femenino", "Autoestima y Asertividad" y "Repercusiones del Divorcio en el Trabajo".