Ha ganado el Óscar, el Emmy y el Tony al Mejor Actor. Su mirada es capaz de helar y enternecer corazones según convenga, y de su calma tensa nacen brotes de rabia e intensidad en sus interpretaciones más brillantes.
Sus películas hablan por él, pero pocos conocen al verdadero Alfredo James Pacino.
“Toda mi vida he luchado por proteger a mi familia”. Es una frase de Michael Corleone (“The Godfather”), el personaje por el que siempre será recordado.
Pero bien podría haber sido dicha por el propio actor, celoso de su privacidad hasta límites insospechados.
Al intérprete, que ha mantenido relaciones con Diane Keaton (su compañera de reparto en “The Godfather”), Beverly D’Angelo (con la que tuvo gemellos en 2001) y Jan Tarrant (con la que tuvo una hija en 1989), se le asocia ahora con la argentina Lucila Solá, 37 años menor que él.
La carrera de Pacino se extiende por cuatro décadas en las que ha filmado unas 40 películas y por las que consiguió ocho candidaturas a los Óscar.
Su papel del coronel ciego Frank Slade, provocador, lenguaraz y suicida, hizo que la Academia de Hollywood saldara una deuda de años con el actor, candidato a la estatuilla dorada también por “The Godfather” en 1972, “Serpico” (1973), “The Godfather II” (1974), “Dog Day Afternoon” (1975), “And Justice for All” (1979), “Dick Tracy” (1990) y “Glengarry Glen Ross” (1992).
Pacino le debe su carrera a Francis Ford Coppola, el director de “The Godfather”, quien se fijó en el actor para protagonizar la que sería una de las películas más famosas del celuloide a pesar de las reticencias iniciales de los estudios Paramount.
En “The Godfather”, Michael Corleone pasaba de héroe de guerra a mafioso que toma las riendas del imperio de su padre, Vito (Marlon Brando). A ese papel inolvidable le siguieron otros memorables del género mafioso, como los de “Scarface” (1983), “Carlito’s Way” (1993), ambos filmes de Brian De Palma- o “Donnie Brasco” (1997).
En los últimos años se embarcó en una serie de trabajos alimenticios con la firme intención de conseguir financiación para sus proyectos personales, más relacionados con su pasión por Shakespeare y el teatro.
Ese dinero le ayudó a dirigir el documental “Looking for Richard”, un análisis sobre Ricardo III basado en la obra histórica de Shakespeare.
Mientras tanto, el resto de la prensa ya vaticina un nuevo Emmy por ese papel.
No cabe duda de que, a sus 70 años, Al no deja de ser el “rey de la mafia en el cine”.