Como un excelente diagnóstico de la familia panameña fue calificada la novela del sociólogo Pablo Asís Navarro Icaza y que lleva por título "8-16", la cual fue presentada recientemente por el Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.
Esta nueva publicación aborda las diversas relaciones familiares que se suscitan en un viejo caserón de madera en el popular barrio de El Chorrillo. Dentro de un marco sociológico y autobiográfico, como pudo muy bien manejar su autor dentro de la narrativa, se describe la vida cotidiana de un conglomerado humano que se aferra a su único hábitat, la casa 8-16.
Rafael Ruiloba, profesor de Español de la Primera Casa de Estudios Superiores, dijo que esta novela no sólo se queda en la descripción de este mundo, sino que constituye un escenario para plantearle a todos los personajes que desfilan en las páginas, el aspecto de la condición humana, en cuanto a que tienen que recuperar su dignidad y ascender moralmente, para así hacerlo socialmente.
Este especialista, quien estuvo a cargo de la presentación y análisis de la nueva cosecha de Navarro Icaza, expresó que este producto literario está cargado de elementos positivos, ya que tiene la capacidad de llevar al lector a una construcción de valores y ofrece una verdadera lección sobre la condición humana en la sociedad.
Admitió que "8-16" trasciende el discurso de la denuncia y hace un llamado de atención por construir la dignidad personal.
Esta novela, afirmó, es una propuesta de valores para la juventud, para señalar por qué fracasan algunos personajes, al tener una cultura que le impiden la posibilidad de hacer proyecciones vitales y por estar sumidos en un drama de fracaso y confrontación familiar.
Ruiloba sustentó que en la novela no hay parejas, sino hombres y mujeres conviviendo, pero que plantea la necesidad de una pareja, de una construcción de afinidad y valores entre un hombre y una mujer, que no se está dando actualmente en la dinámica de la familia panameña.
El catedrático universitario alabó el excelente manejo literario en el cual incursiona el autor, lo que lleva a mantener el interés del lector. "Tiene la fuerza para uno leérsela completa, presenta una cosmovisión literaria, trabaja el drama de la condición humana, analiza las circunstancias del pobre en Panamá. Es una obra literaria y como lector encontré edificante su lectura", indicó Ruiloba en entrevista con este diario.
Por su parte, el autor reafirmó que este nuevo producto literario lo que hace es resaltar los valores en el ser humano, independientemente de su nivel social al que pertenece.
"La novela trata de ubicar al ser humano, en un contexto social dentro del cual se plantea metas, independientemente de las limitaciones que existen en el ambiente en el cual se desempeña", enfatizó Pablo Asís Navarro Icaza.
La falta de superación es un hecho que se hace evidente en los barrios bajos y pobres, pero Navarro Icaza aclara que no significa que la totalidad de sus moradores estén inmersos dentro de esa situación caótica de desequilibrio social.
En ese sentido, destacó que su novela lo que busca es resaltar los valores de un sector social, la gente de los sectores populares y humildes de este país, que no por estar inmerso en este contexto, no tengan valores.
A través de su protagonista, Conrado Vernier (un estudiante graduando de Psicología), el autor quiere dejar sentado que todos pueden avanzar, salir de un mundo decadente, en donde el pan diario son los acuchillados, los tiroteos, robos, hurtos, ajusticiamientos, abusos sexuales... y llegar a superarse en la vida.
Navarro Icaza reconoce que su novela es eminentemente autobiográfica y que por más que utilizó el relator omnisciente, en las páginas están registradas las experiencias que vivió en ese viejo caserón en El Chorrillo, ya que su infancia y juventud transcurrieron allí.
Su experiencia personal de 21 años en este conglomerado humano -de familias que habitaban en un viejo caserón de 108 cuartos estrechos, con 8 baños comunes, de los cuales cuatro estaban en la parte superior del inmueble y cuatro en la parte baja-le bastaron para narrar y enriquecer una historia que hoy pueden evidenciar quienes emprenda la lectura de la novela "8-16".
Navarro dice que cada cuarto era una familia distinta con problemas distintos, ya sea de dinero, violencia familiar, homosexualismo, drogas, satirismo; pero independientemente de sus males individuales, supieron formar una causa común entorno a lo que era su hábitat, llamando la atención el gesto de solidaridad que emergía dentro de los inquilinos.
"Lo que aprendí de esa vivencia en ese viejo caserón es que el ser humano a pesar de sus problemas es un ser bueno, noble y solidario", dijo en su intervención en el Salón de Profesores de la Facultad de Humanidades ante un auditorio básicamente estudiantil.
Navarro Icaza es un fiel convencido de que el ser humano, pese a que viva sumergido en la pobreza material, tiene sus nortes; el problema es que no ha sabido canalizarlos.
"Para este conglomerado humano, la vía que encontraron algunos fue a través de la educación, que los podía impulsar a otras formas de vida diferentes y siendo útiles a la sociedad", subrayó.
El autor de "8-16" igualmente recordó el estigma y estereotipo que existe, de que ser chorrilleros es sinónimo de maleante, prostitutas, adictos y de más calificativos que pueda encontrarse.
Este sociólogo de profesión comparte el hecho de que los valores sociales están trastocados, pero asegura que el asunto se ubica de abajo hacia arriba aludiendo que el problema radicada en que los mandatarios no dan el ejemplo.
En quienes nos gobiernan vemos falta de claridad en más de cuatro transacciones, de parientes en puestos importantes dentro de los estamentos gubernamentales, anotó el entrevistado por lo que aludió que estos son valores que trastocan y que la población absorbe.
Es allí, continúo diciendo, que entra en juego el papel de la familia como encargada de rescatar estos valores que se están perdiendo y que le compete también al Estado y no lo está haciendo como debe ser.
"8-16" representa una joya sociológica, humana y aleccionadora en este sentido. Constituye un llamado a retomar los tan extraviados valores humanos.
Aparte de este grandioso aporte social, es una obra que invita a adentrarse a la lectura y en la trama que se va tejiendo en cada una de sus páginas. Por lo menos es la sensación que despertó en nosotros al iniciar los primeros capítulos de la novela y que esperamos que a medida que avancemos nos compenetremos aún más, para deleitarnos y a la vez reflexionar sobre las vivencias que se cuentan en ella.
Cabe destacar, que Pablo Asís Navarro Icaza nació en el populoso barrio de El Chorrillo en 1950. Es egresado de la Universidad Jagiellonska de Cracovia-Polonia, como sociólogo.
Posee estudios de Post-grado en Planificación Regional y Urbana por el Politécnico de Szczecin-Polonia en 1985; además en Docencia Superior (1987), Familia (1988) por la Universidad de Panamá. Asistió a seminarios de especialización en Terapia Familiar en el Instituto de Terapia Familiar Sistemática en Buenos Aires, Argentina.
Es autor de diversos artículos sociológicos en periódicos, revistas nacionales e internacionales, así como del libro "Menopausia Social y Divorcios". Escribió un conjunto de cuentos inéditos que ha titulado "Laberintos Existenciales" y actualmente trabaja en su segunda novela que versará sobre la caída del socialismo en Europa Oriental, sin dejar de lado la realidad panameña.
"8-16" es su primera novela, la cual fue impresa por la Editorial Universitaria "Carlos Manuel Gasteazoro" y que cuenta con la ilustración de Roberto Vergara.
El confiesa que este primer intento constituye un reto para seguir produciendo dentro de este género literario. Pues bien, nosotros esperamos la próxima cosecha de Pablo Asís Navarro Icaza, mientras tanto degustaremos de la rica narrativa de "8-16"