Las toallas sanitarias, tampones y protectores diarios son una compra obligada mensual para todas las mujeres en edad reproductiva. Es una inversión que no genera ganancias, pero que es indispensable para soportar de alguna manera esa visita que se presenta cada cuatro semanas sin tener invitación ni tomar en cuenta los planes que se hayan hecho para la fecha, aunque su diversidad en cuanto a diseño, presentación y tamaño, ha creado un poco de autonomía al momento de adquirirlas, ya que hay para todos los gustos, en cuanto a diseño, contextura, marcas y presentación. Hay para todos los gustos.
HISTORIA
La mujer ha sido mujer desde su creación y ha tenido su ciclo menstrual, por lo que en algún momento había que crear un método de protección e higiene para esos días. La primera mención de dispositivos exclusivos para ser utilizados en la protección de la higiene femenina durante el período menstrual, data de 3 mil 500 años durante la época de los egipcios, cuando se menciona el uso de tampones hechos de lino. En el imperio bizantino se utilizaban toallas sanitarias confeccionadas con lana.
Sin embargo, durante estas épocas, el período menstrual era considerado "tabú", algo que había que esconder y de lo cual nadie se atrevía a hablar. Además, durante esos días la mujer era considerada como un elemento contaminante e impuro, situación por la cual tenía que aislarse, al punto, que se creía que con su presencia las flores se marchitaban y morían, porque era considerado como algo extraño y místico, asociado con el ciclo de la luna, por su aparición cada cuatro semanas.
La historia cuenta que hasta 1916 las mujeres usaban paños de algodón para retener el flujo menstrual, pero por la escasez de la fibra a consecuencia de la guerra europea, se ideó una sustancia conocida como celucottom que era derivado de la celulosa (papel) que era más absorbente que el algodón y más barato, el cual se empleaba como filtro para las máscaras de gas y en las gasas para vendas y las enfermeras al frente de la guerra lo usaban en sus períodos menstruales, por lo que a Kimberly Clark se le ocurrió comercializarlo para la higiene de la mujer, con la fibra Celunat.
Luego se le cambió el nombre, que es lo se conoce como el famoso Kotex, que sale al mercado el 21 de septiembre de 1920 y aunque no tuvo mucha acogida al inicio, porque ninguna tienda quería venderlo y las revistas no querían anunciar el nuevo producto, ideado para un período natural de la mujer, pero era un tema secreto y casi pecaminoso sobre el cual nadie quería hablar. Pero Kimberly Clark pensó que el producto podía funcionar. Cinco años después mejoraron las ventas y en 1926 fue publicado el primer anuncio en el catálogo Montgomery Wars e inmediatamente subieron las ventas, hasta alcanzar dos millones de dólares.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Los productos diseñados para retener el flujo menstrual se pueden clasificar por los que son de uso exclusivo para el período menstrual y los conocidos protectores diarios, los cuales se utilizan fuera del período menstrual. También por el modo de empleo, que puede ser interno y externos.
De acuerdo con el gineco-obstetra, Osvaldo Reyes, del Instituto de Medicina Especializada San Fernando, la principal ventaja de la toalla sanitaria es que es de uso externo, así que no conlleva ningún riesgo ni restricciones para colocarlas, se pueden usar a cualquier edad y no se asocian al síndrome de "shock tóxico" La desventaja es que al ser de uso externo, al momento de llenarse de sangre y tener contacto con el oxígeno, pueden generar malos olores.
También al llenarse pueden producirse derrames. Las gomas para fijarlas a la ropa interior pueden provocar alergias y erosión en la parte interna del muslo, para lo que se recomienda usar una toalla más delgada. No se puede usar con ropa apretada porque se notará.