Gloria Estefan le cantó al amor en todas sus expresiones con su tour “90 millas”. La diva realizó una presentación en la que recordó el valor de la familia, los amigos, la tierra, y la libertad que tienen los individuos.
La velada se inició a las 9:00 en punto y durante dos horas y quince minutos los panameños pudieron cantar todos sus éxitos.
“Mi cuerpo pide salsa”, fue la canción con la que se cayó el telón. “Qué bonito Panamá” dijo la artista, quien apareció con un vestido rojo bien guarachero.
Las tres pantallas gigantes permitían que todos los asistentes vieran cómodamente la presentación, mientras cantaban a viva voz, “Rhythm of the night” y “Estrellita del oriente”; al mismo tiempo que Gloria decía: “vamos Panamá que ya es fin de semana”.
El público empezó a entusiasmarse y la artista a contar que nos extrañaba mucho. Aprovechó el espacio para agradecer a Janett Poll por invitarla para ayudar a la Fundación Juan Ramón Poll.
“Con los años que me quedan” fue el tema que la gente coreó desde el general hasta el VIP. El repertorio continuó con “Renacer”, “No será fácil”, “Ayer”, Solo te pido” y “Let's get loud”, temas con los que se consagró en los 90.
Sube la adrenalina.Llegó la hora de conocer a Miami Sound Machine, un grupo que la acompaña desde hace 25 años, y al que orgullosamente pertenece el panameño Marco Linares.
Hubo un intervalo que aprovechó la pequeña Emili Estefan para dar a conocer su talento. Gloria regresó con “Tengo”, “Abriendo Puertas”, Santo”, un tema que hizo famoso junto a Alexandre Pires, quien se reflejaba en el fondo de la pantalla.
Gloria se puso sentimental, le cantó a la virgen de la “Caridad”, luego habló de su padre y de lo bueno y sacrificado que fue. En ese momento interpretó “Fotografía”, “Desde la oscuridad”, y su famoso “No Llores” del disco “90 Millas” junto a los Gaitán; el público los ovacionó.
Todos estaban de pie, bailando y alzando las banderas en el auditorio, al son de “Cuba libre”, “Oye mi canto”, “Party time”, “Turn the beat around”, Conga”, “Get on your feet”, seguía la diversión.
La gente ya no aguantaba más, habían pasado dos horas y quince minutos, pero Gloria tenía que cerrar en grande, y para eso salieron Ricardo y Alberto con un conjunto folclórico para cantar “El tambor de la alegría”. Gloria se fue satisfecha, sólo así el público entendió que debía desalojar el recinto.