Los Bordanea hacen catarsis sobre la muerte de Rosa María, su madre; un incidente trágico, que hace siete años les cambió la vida a los cinco hermanos, y que ahora, luego de tanta tristeza, los hace mirar hacia el futuro y recordar lo más bello que les dejó esta cubana soñadora.
Primero fueron Juan Carlos y Roseta, quienes lanzaron el video de “Eres”, canción en la que repasan los escenarios que marcaron su infancia junto a su mamá. Ahora es Rocío, quien presenta el libro de poemas “Rosa de la Habana”, una mezcla de sentimientos.

“Soy quien soy, ángel o alma gris, que me parta un rayo si estoy mintiendo. Y fui lo que fui, al huir de esta furia, soy lo que soy, mi madre me hizo así y no me la paso reprochándole. Y fui lo que fui, para sobrevivir”, con este poema Rocío detalla los recuerdos más hermosos de la mujer que la trajo al mundo y que con su muerte le dejó un vacío.
“Pasaron muchos acontecimientos en mi vida que me hicieron aflorar este sentimiento, y recopilar todos mis versos que, también algunos de ellos son canciones y viceversa, para exponerlos de esta manera”, dice mientras mira la portada del pequeño libro.
Lo suyo no es ganar mucho dinero, más bien es una necesidad de escribir estas canciones, porque tampoco se considera cantante, aunque con su familia tiene un grupo musical, con el que de vez en cuando entonan algunas letras.
“A mí, me gustaría decir, que escribir este libro fue como abrir una puerta para que saliera la tristeza y el dolor que me provocó esto de perder un ser querido como lo es una madre, es más que nada un libro de poesía conceptual, porque riman los versos, también hablo un poco de las vivencias de mi mamá”, comenta.
Sostiene que Rosa María nació en Cuba y que por esas casualidades de la vida vino a Panamá, dejando a su familia. Una vez en suelo patrio empieza a escribir su historia, la que Rocío expresa de una forma muy bonita “cuentos desde sus recuerdos en Cuba, vivencias con sus hijos, hasta el final de su enfermedad. Somos cinco hermanos, todos artistas; el mayor participó en el OTI. Hay una que no canta, pero pinta precioso; ella prefiere mantenerse en el anonimato”, agrega la artista.
De todos estos chicos, Rocío es quien nunca ha ido a Cuba, puesto que su madre jamás lo permitió. “Siempre tuvo miedo de que si yo iba jamás regresaría, pues soy muy sentimental, quería estudiar cinematografía allá y cuando mi madre dijo que no, porque la familia allá es muy pobre y pensó que me iba a quedar ayudándolos, qué se yo”.
Para conocer el resto de esta linda historia, pueden adquirir el libro que ya está a la venta en Panamá.