El abuso sexual infantil es una realidad tristemente común, que deja una estela de dolor y emociones negativas en los individuos. Sin embargo, como nos dijo la Mgtr. Desirée Varela Martín, psicóloga educativa, lo positivo que podemos sacar de la desgracia es que cada vez más las víctimas se atreven a hablar.
Nuestra experta señaló que los niños y niñas abusados sufren mucho, sobre todo cuando llegan a una edad en la cual pueden comprender realmente qué tan malo era "ese" secreto, "esa" caricia o roce. "Generalmente los victimarios son personas en quienes los niños confían y que, además, le tienen afecto, amor y cariño. Peor aún, los padres y otros adultos alrededor del niño, confían en el abusador. Es así como los victimarios pueden acercarse tanto al niño, actuar sobre él y hacerle callar", añadió.
En un principio todo se trata de un "secreto" entre ambos, el niño o niña y el abusador. Incluso puede tratarse de un juego o hasta de un soborno. A medida que el tiempo pasa, el niño comenzará a sentirse incómodo con esta situación, pues percibe que ésta no es "normal" ni "buena".
Como padres debemos estar pendientes a los cambios de conducta que puedan presentar los niños. Frecuentemente, de acuerdo con la psicóloga, los cambios se dan en la socialización, el pequeño se retrae y reprime. Se puede tornar ansioso, temeroso, irritable, callado o taciturno. En la mayoría de las ocasiones, cuando se le pregunta qué le sucede, no responderá o contestará que nada. Esta respuesta evasiva es producto de un intenso miedo a ser castigado, a que no le crean e incluso a agresión por parte del victimario. Máxime, si el victimario es el padre o padrastro.
222 "El niño que ha sido víctima de abuso sexual tiene esperanza. Muchos son los que han sobrevivido a esta experiencia y han salido triunfantes o con pocas consecuencias graves".
Varela nos plantea que el niño se cree culpable de la situación y como mecanismo de defensa inicia un cambio de actitud y comportamiento hacia el victimario, lo que agrava aún más la situación. "Sintiéndose el causante y entendiendo que la situación es morbosa, la culpa puede tomar muchos caminos y definitivamente el principal es la baja autoestima" indicó la especialista.
Señala la prevención como el arma más importante contra el abuso. Nos aconseja enseñarle nuestros hijos desde muy pequeños lo valioso que es como ser humano y lo sagrado que es su cuerpo; las funciones básicas de sus partes privadas (excretar). Dígale que nadie tiene derecho a tocar sus partes privadas, mucho menos si esta conducta viene seguida de una frase como "no le digas nada a nadie, esto es un secreto entre tú y yo..." o simplemente si esa situación le incomoda o hace sentir mal. Bríndele la confianza para que le cuente lo que le sucede, sobre todo si existe alguna razón por la cual se sienta mal, triste o inapropiado. No permita que otras personas, que no sea usted (madre o padre), bañen a su hijo o cambien su ropa interior cuando éste es muy pequeño y aún no ha aprendido a hablar (a menos que no tenga otra opción). Si usted tiene alguna sospecha observe si hay cambios en la conducta de su hijo y revise su cuerpo.
Si conocemos o sospechamos de algún caso de abuso sexual infantil no dudemos en hacer partícipes a las autoridades. Nuestra experta nos recuerda que: "Lo peor de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena."