Enseñe a sus hijos e hijas el valor de la vida: la propia, la de los demás, la de todo ser viviente incluyendo plantas y animales. La naturaleza es el hogar común del que depende la supervivencia de la especie.
Sea un padre a tiempo completo. Invierta tiempo, amor y esfuerzo en hacer de sus hijos e hijas hombres y mujeres de bien.
Eduque con el buen ejemplo. Se ganará la credibilidad y confianza de su prole.
Respete a sus hijos e hijas como seres humanos no importa cuán pequeños sean y aprenderán a respetar a sus congéneres.
Disfrute de la compañía de sus hijos e hijas. No escatime oportunidad de aprender de ellos/as y de compartir vivencias que constituirán para todos/as recuerdos invaluables.
No escatime oportunidad de demostrarles física y verbalmente su afecto a sus hijos e hijas, porque la masculinidad y la sensibilidad no riñen y es tan enternecedor ver a un padre besar a sus hijos/as o darles una palmadita de apoyo o permitirles que se recuesten en su hombro o le abracen cuando sienten que el mundo se les ha derrumbado o tienen miedo a los retos de la vida.
Permítales así mismo, a sus hijos e hijas, conocerle (cómo siente, cómo piensa, sus sueños, metas, cómo fue su infancia, juventud, adolescencia), no sea un extraño que les da sustento y techo, pero teme ser humano y sensible frente a ellos.
Un te amo oportuno puede echar por tierra toda clase de dudas, temores y aligerar la carga o dar energías e ímpetu para aventurarse por los caminos desconocidos de la vida.
Acciones que dejan huellas en los hijos
Vivir la vida sin dejar huellas es como haber estado muerto/a en vida. Tan importante tarea como lo es la de ser madre lo es la de ser padre y, a la vez, constituye una oportunidad de marcar, positivamente, para siempre la vida de la prole. Si usted quiere que se le recuerde con cariño...