La vida de todo hombre viene a ser un suspiro intermedio entre dos lágrimas: la del nacimiento y la de la muerte. Es por ello que todo paciente experimentará dolor y sufrimiento en algún momento de su vida. El dolor, el sufrimiento y la muerte son realidades inevitables. Son el lado sombrío de la vida. Todo paciente tendrá que asumir su propia condición de mortal, sus limitaciones corporales inherentes a esta condición, su vulnerabilidad final , y será el médico el que tendrá que ayudarle a afrontarlo así lo señalo el Dr. Marcos Gómez Sancho, Especialista en Medicina Paleativa en España, durante el V Congreso Nacional de Cuidados Paleativos realizado en nuestro país.
Todo paciente de todo médico acabará muriendo. Más temprano o más tarde, todo paciente verá que se acerca el final de su vida, y habitualmente será su médico quien le revelará este pronóstico.
Es importante conocer la diferencia entre dolor y sufrimiento, el primero tiene un sentido físico y el sufrimiento un sentido metafísico. El dolor se suprime con analgésicos, el sufrimiento no. El primero nos invita a reflexionar sobre el cuerpo; el segundo suscita preguntas más profundas y existenciales; sólo el sufrimiento nos abre las puertas del conocimiento profundo de la vida.
La misión de los profesionales de la salud es, precisamente, el alivio del dolor , del sufrimiento y posponer el momento de la muerte (curar enfermedades) siempre que sea posible. El alivio del dolor es casi siempre posible. El alivio del sufrimiento, no tanto, indicó Gómez.
El sufrimiento tras la pérdida de un ser querido puede ocasionar un aumento de morbimortalidad entre quien lo padece. Para ayudar a quien sufre lo mejor es compartirlo y ello implica la aceptación de su existencia sin condiciones. Como señalaría el filósofo moral francés Emmanuel Levinas, "cualquier justificación del sufrimiento duplica la violencia hacia el que sufre y no cumple el primer deber ético, es decir, el reconocimiento". El dolor y sufrimiento pueden llegar a ser un camino de perfeccionamiento y crecimiento interior.
Para Gómez el hombre tiene que enfrentarse con el sufrimiento, no todas las personas se atreven a enfrentarlo, unos se envenenan, otros se empequeñecen y otros se engrandecen con este sentimiento, "No es que haya sufrimientos que destruyan y sufrimientos que elevan, unos que degradan y otros que dan vida, cualquier sufrimiento puede dar resultados dispares, son los hombres quienes se destruyen o se edifican con el sufrimiento" señalo el especialista.
Sufrimiento según la real academia española es paciencia, conformidad, tolerancia con que se sufre algo, padecimiento, pena, en pocas palabras es un sentimiento inesperado que no perdona, no hace acepción de personas, ricos y pobres, grandes y chicos, nadie escapa a esta triste y real realidad de sufrir ante el devenir de la muerte.
No siempre coinciden dolor y sufrimiento. El parto suele doler mucho pero no provoca sufrimiento. El duelo por la pérdida de un ser querido no duele pero suele provocar un gran sufrimiento. Por mucho daño que nos haga un dentista, raramente podremos hablar de sufrimiento: sabemos el significado de ese dolor y, sobre todo, su limitación en el tiempo.
Hay algunos criterios grandes e inmutables en los cuales se hace patente el significado del ser humano. El dolor es uno de ellos; él es el examen más duro en esa cadena de exámenes que solemos llamar vida. Según el especialista cada ser humano da un significado diferente a situaciones que producen dolor, y ese significado afecta mucho al grado y la cualidad del dolor percibido.
El dolor al momento de morir transforma a algunas personas en amargada y envidiosa; a otras en sensibles y compasivas. Es el resultado y no la causa del dolor la que hace significativas a ciertas experiencias dolorosas , vacías y destructivas a otras.
Tanto el nivel de intensidad como la calidad de los cuidados profesionales que se proporcionan pueden influir de manera poderosa sobre la experiencia de la persona y sobre la calidad de vida durante el proceso de morir.