El actor Michael J.Fox, aquejado de la enfermedad de Parkinson, y la actriz Mary Tyler Moore, que padece diabetes, pidieron al Gobierno de los EU que permita utilizar las polémicas células "stem" para buscar una cura a los males.
Las células "stem", denominadas por los científicos células troncales "stem", han sido encontradas principalmente en los embriones humanos, pero su uso está envuelto por la polémica, porque las leyes de los EU prohíben investigar con fetos humanos.
Sin embargo, la comunidad científica internacional está a favor de su uso, porque estas células tienen la capacidad, una vez cultivadas, de diferenciarse en cualquiera de los tejidos del organismo, lo que abre enormes posibilidades a los trasplantes.
"La conclusión sólida e ineludible es que este tipo de investigaciones ofrecen un potencial para eliminar las enfermedades, salvando literalmente millones de vidas", declaró Fox en una intervención ante el Congreso de los EU.
Fox, conocido por su papel en la película "Regreso al Futuro" y por sus intervenciones en series de televisión, decidió recientemente abandonar su trabajo para dedicarse a luchar contra la enfermedad de Parkinson, que ha hecho mella en él.
Este mal, un proceso degenerativo que se produce en el cerebro, conduce a quienes lo sufren a un deterioro de sus funciones motrices, temblores y dificultades en su capacidad para expresarse, y no tiene cura por ahora.
Las células embrionarias "stem" pueden convertirse, si son estimuladas en el laboratorio, en células nerviosas, las mismas que se destruyen en el mal de Parkinson o la enfermedad de Alzheimer.
Aunque algunas investigaciones científicas han logrado encontrar ese tipo de células en otros tejidos del organismo, las células más especializadas se encuentran en los embriones humanos, porque son las responsables de la formación de todos los órganos de un nuevo ser.
El problema, que para muchos es equivalente a un "aborto científico" si se cultivan embriones humanos que luego son destruidos, aunque sea para uso científico, ha obligado al gobierno de los EEUU a estudiar en detalle el problema.
Las leyes estadounidenses no pueden prohibir estas investigaciones en el ámbito privado, pero los estudios que se financian con fondos públicos, la mayoría en este país, están vetados.
Solamente pueden utilizarse los embriones sobrantes en las clínicas de fertilización, en las que los embriones que no pueden implantarse en el útero materno deberían ser destruidos o congelados de modo indefinido.
La semana pasada, los Institutos Nacionales de la Salud de los EEUU recomendaron al gobierno que autorice estas investigaciones, en consonancia con la postura adoptada por la comunidad científica en Gran Bretaña en agosto.
En estas investigaciones los científicos pretenden crear embriones, que deberán ser destruidos antes de 12 días, una vez que se hayan obtenido las prometedoras células "stem".
La actriz Mary Tyler Moore ha afirmado hoy que "los embriones de los que se está discutiendo, de acuerdo con la ciencia, tienen tanto que ver con un ser humano como con un pez dorado".
Para quienes defienden opciones pro vida, en cambio, el embrión tiene la consideración de ser humano desde el mismo momento de la concepción y sólo puede ser manipulado científicamente con el fin de dar lugar a una vida.
La polémica en la que hoy se implicaron Fox y Tyler Moore opone concepciones éticas y religiosas frente a quienes defienden que su uso está justificado para salvar vidas.