La puesta en escena de la obra teatral "Parece blanca", del laureado dramaturgo cubano Abelardo Estorino, tendió un nuevo puente cultural entre la isla y la diáspora cubana la noche del jueves en La Habana.
Por primera vez se juntaron en el mismo escenario habanero actores cubanos residentes en Cuba y en Miami, donde se concentró la comunidad exiliada opuesta al gobierno del presidente Fidel Castro.
Los orígenes de este proyecto se remontan a 1993, como un reto asumido por el teatrero cubano de Miami, Alberto Sarraín, junto a colegas radicados en Estados Unidos, pero no prosperó debido a las divergencias políticas en momentos de crisis económica.
Diez años después, estos "quijotescos" teatreros cubanos de las dos orillas logran aunar esfuerzos intelectuales y financieros para montar en el Teatro Nacional de Cuba la conocida pieza del septuagenario Estorino, galardonado con el Premio Nacional de Literatura.
"Lo importante es la significación misma del hecho, que es histórico. Es la primera vez que un grupo de actores de Miami y de La Habana se unen aquí en una puesta en escena. Además su director vive allá y el autor aquí", dijo a Reuters el cineasta cubano Enrique Pineda Barnet.
Los actores fueron ovacionados larga y calurosamente por una sala repleta de personalidades del mundo intelectual y artístico de La Habana. La obra no fue escogida por azar en esta primera coproducción del proyecto miamense La Ma" Teodora y el Consejo Cubano de las Artes Escénicas, con el coauspicio del Miami Light Project, la Universidad de Miami y las fundaciones Ford y Rockefeller.