En más de cinco lustros, Eneida Valdés se caracterizó por su gran “disciplina, virtud que se ve actualmente en muy pocos actores y actrices. También era una mujer muy generosa. Compartía lo que sabía con los actores nuevos. Sabía muy bien su oficio y se entregaba al 100% a su trabajo con respeto. Era la primera que llegaba a los ensayos y siempre se sabía el libreto”.
Así la describe el director teatral Daniel Gómez Nates. “Tuve el gran honor de dirigirla en ‘Los árboles mueren de pie’, de Alejandro Cano, en 2000, en el Teatro en Círculo, la última obra en la cual actuó”.
Valdés, quien fuera esposa del también desaparecido actor panameño Harry Iglesias (padre), portaba la primera licencia de locución que se otorgó en Panamá. Su privilegiada voz la hizo famosa desde los años 60 como locutora de radionovelas en RPC Radio.