Jairo Antonio Aparicio, a sus 16 años, es un ejemplo de fe, esperanza y fortaleza. Luego de haber nacido saludable y de haber tenido una niñez normal, con las inquietudes y travesuras propias de esa edad, un buen día, hace exactamente un año y medio, Jairo descubre tener Leucemia Linfoblástica Aguda, una enfermedad que normalmente conduce a la muerte de una forma rápida y dolorosa.
Así, de la noche a la mañana, el vigor de aquel pequeño se convirtió en cansancio, su piel se tornó pálida y se quejaba de dolores en las coyunturas.
Con estos síntomas, el jovencito chiricano se presentó en el Hospital Arnulfo Arias Madrid del Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social, donde permaneció recluido por seis meses.
Su madre, Diana Gutiérrez, recuerda como una experiencia muy dura aquel diagnóstico que marcó para siempre a su hijo Jairo y asegura que sin ¿la fortaleza de Dios, no habrían logrado superar esa etapa de desmoronamiento.
Jairo Antonio pasó siete angustiosos meses fuera de su hogar y durante todo ese tiempo, su familia entera se acercó a Dios y aferrados en la fe, han palpado cómo el jovencito convaleciente volvió a la vida.
Inexplicablemente o gracias a lo que ellos llaman "un milagro", el chico ha vuelto a reír y ha divertirse como en sus mejores tiempos y sólo recuerda que padece una enfermedad, cuando tiene que viajar a Panamá a su habitual tratamiento de quimioterapia, que debe seguir en su etapa de "Remisión", aunque él dice sentirse "muy bien".
Es estudiante graduando (sexto año) de la Escuela Félix Olivares Contreras, culminando su Bachillerato en Ciencias. Entre sus metas está el cursar estudios superiores de medicina.
Sus padres, José Aparicio y Diana Gutiérrez, hablan del padecimiento de su hijo, como "algo que hay que olvidar y de ahora en adelante dedicarnos a valorar y disfrutar los buenos momentos de la vida".
Con el favor de Dios, Jairo no ha tenido ninguna recaída. Le dio neumonía recientemente, cuando estaba en su apogeo el virus de la influenza, pero esa afección no tuvo nada que ver con la leucemia.
Los doctores aseguran no sólo que Jairo está estable, sino que tiene muchas esperanzas de sanar completamente.
La familia y en especial sus padres, están optimistas y hasta aseguran que Jairo "está sano, porque Dios lo ha limpiado y le ha purificado su sangre".
Ellos asisten a una iglesia evangélica, lo que les permitió fortalecerse de manera espiritual, para sobrellevar esos momentos difíciles, de angustia y desesperación, al saber que en un momento dado, su hijo estuvo al borde de la muerte.
Nadie sabe el por qué de esta enfermedad. De acuerdo a la señora Guitérrez hay quienes creen que proviene de "sustancias químicas que están en el ambiente", pero a ciencia cierta se desconoce su origen, lo que sí se sabe, es que puede afectar a cualquiera, hombre, mujer o niño, sin importar edad, ni estrato social.
Jairo Antonio reside con su familia en David, Chiriquí y cuando estuvo hospitalizado, sus compañeros de clases le enviaron un mensaje en video, en donde le daban ánimos de seguir adelante.
UN SUEÑO HECHO REALIDAD
En esos días, en que su situación fue crítica dentro del Hospital Arnulfo Arias Madrid, Jairo fue visitado por voluntarias de la Fundación Pide un Deseo, entidad que se dedica a llevar felicidad a los niños que sufren alguna enfermedad terminal, concediéndole el más ferviente deseo a esos niños enfermos.
Uno de los máximos deseos de Jairo resultó ser, primero, conocer puntos turísticos de la ciudad de Panamá, al lado de su compañero de sala, con el que hizo mucha amistad y segundo, una computadora que fuera enteramente suya. Lamentablemente ese niño con el que hizo planes, no lo pudo acompañar hasta el final, porque la muerte lo sorprendió temprano. Jairo se entristeció muchísimo y desistió de aquel primer deseo. Un tiempo después, decidió que lo que más le gustaría tener en esta vida, era una computadora.
La Fundación realizó todos los preparativos para cumplir con el ferviente deseo de Jairo Aparicio, de modo que el jueves 23 de septiembre, montaron a Jairo y a su familia en un avión que, gracias a Mapiex Aereo, los transportó desde Chiriquí a la ciudad de Panamá. Los padres y los hermanos de Jairo, José (17 años) y Antonio (9 años) eran cómplices de la gran sorpresa, porque el joven de 16 años era el único que no sabía nada, sólo que "viajarían a Panamá para una fiesta del trabajo del papá". Fueron hospedados en el Caesar Park Hotel, donde recibieron las mejores atenciones y en la noche, asistieron como invitados especiales al espectáculo "Kineret", organizado por el grupo Macabi, en las Islas de Atlapa, a beneficio de la niñez panameña.
Cuál no sería la sorpresa de Jairo, cuando al final del show, fue invitado a subir al escenario. Con cara de susto, el chico accedió y allí se le entregó por parte de Macabi, el "printer" de la computadora de su vida. Todo el auditorio pudo vivir la magia de ver un sueño hecho realidad y en medio de los aplausos, el agasajado sólo atinaba a sonreír, embriagado de una felicidad que le tomó por sorpresa.
El resto de la computadora, el monitor, el CPU, el teclado y la mesita, fueron enviados previamente por valija hasta su residencia. Blanca Camila Sarmiento, voluntaria de la Fundación Pide un Deseo, explicó que la fundación se esfuerza en llevarle momentos felices a los niños y sus familias, para que olviden esos momentos tristes que pasan en los hospitales y renueven sus fuerzas para seguir adelante.
Sarmiento aclaró que no son una lechuza que llega justo antes de que el niño muera. "Pide Un Deseo no necesariamente concede deseos sólo a niños que van a morir. Se trata de niños que han atravesado momentos muy difíciles, se han enfrentado a enfermedades que pueden causarle la muerte, pero no necesariamente van a morir".
Hay niños que después de los deseos, se les levanta tanto el ánimo, que los tratamientos y las medicinas funcionan en un cien por ciento. Seguramente ese será el caso de Jairo, que desde hace meses da muestras de una recuperación exitosa, por lo que sus padres no se cansan de agradecerle al Todopoderoso, ya que están seguros de que se trata de una bendición de Dios que no sólo ha sanado a Jairo, sino que también le ha traído dicha y prosperidad. ¡Enhorabuena!