Las adolescentes embarazadas (y que desean planificar porque en su inexperiencia sexual han sido víctimas de enfermedades de transmisión sexual) y las que no tienen vida sexual pero tienen sangrados anormales (las menstruaciones les duran más de lo usual, o un mes le viene la regla y el otro no), son de este grupo etario las que mayormente consultan los servicios de ginecología, según informó el Dr. Gerardo Lezcano.
Esas adolescentes embarazadas incluyen tanto las que han sido embarazadas por muchachos adolescentes como las que fueron víctimas de incesto u otro tipo de violación o abuso sexual, dijo el galeno, quien es Jefe de la Sección de Ginecología y Obstetricia del Hospital Integrado San Miguel Arcángel, HISMA.
Es lamentable que aún en estos tiempos actuales en que las adolescentes tienen a su alcance tanta información sobre salud sexual y reproductiva, a nivel de los centros de salud, policlínicas, hospitales públicos y privados, estén tan desorientadas y se haya incrementado el número de embarazos entre esta población, planteó el ginecólogo, quien opina que ello es producto de que la información se encuentra pero lo que sucede es que la mayoría nunca la consulta con un facultativo.
Por otro lado, hay otra situación común entre la población adolescente, la automedicación, porque cuando una adolescente contrae una enfermedad de transmisión sexual (ETS), por temor o pudor, en vez de acudir al facultativo recurre al uso de cremas, pastillas u otros productos que por lo general otra adolescente le sugiere que utilice.