Doña Paloma Rocasolano y S.A.R. Konstantín de Bulgaria, príncipe de Vidin, fueron honrados como padrinos de la criatura.
Paloma Rocasolano es la abuela materna de Sofía.
Pero, aunque la infanta Sofía era la protagonista del día, su hermana Leonor le robó todo el protagonismo demostrando que ya habla, aplaude y es todo un carácter.
Sofía, al igual que su hermana y sus primos, fue bautizada, en el vestíbulo de entrada del palacio de la Zarzuela.
La ceremonia fue concelebrada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, el prelado que casó a don Felipe y a doña Letizia y bautizó a l-a infanta Leonor y el arzobispo castrense de España, Francisco Pérez González.
La infanta Sofía recibió las aguas del río Jordán -las mismas donde fue bautizado Jesús por San Juan Bautista- vestida con el mismo faldón con el que fue bautizado su abuelo, el rey Juan Carlos, en la capilla romana de los Caballeros de la Orden de Malta, de Roma, el 26 de enero de 1938, durante el exilio.
Un traje que volvería a usarse tres décadas después, en diciembre de 1963 en el bautizo de la infanta Elena; en el bautismo de doña Cristina (1965) y, por supuesto, en el del príncipe Felipe, el 8 de febrero de 1968; y nuevamente, tras el paso de otros treinta años, con la llegada al mundo de Felipe Juan Froilán y el resto de los nietos.
Aunque el bautizo de la infanta Sofía fue de carácter privado, contó entre sus 100 asistentes con familiares, amigos de sus padres y con representación institucional por su condición de Infanta de España, pero una de las grandes ausentes fue la hermana del Rey la infanta doña Pilar.
Por parte de la Familia Real, se encontraban don Juan Carlos y doña Sofía; la infanta Elena y su esposo, el Duque de Lugo; y la infanta Cristina y su esposo, el Duque de Palma.
Los familiares del Rey que se dieron cita en los jardines de palacio fueron La infanta Margarita (hermana de don Juan Carlos) y su esposo, Carlos Zurita; el duque de Soria, con sus dos hijos, Alfonso y María; el infante don Carlos y doña Ana de Borbón-Dos Sicilias; entre otros.
Por parte de la familia de la Reina, acudió la princesa Irene de Grecia.
Mientras que por parte de doña Letizia asistieron Jesús Ortiz, abuelo de la Infanta, con su segunda esposa, Ana Togores, que volvió a ocupar un discreto lugar entre los invitados de las últimas filas; los bisabuelos Menchu Álvarez del Valle, y Francisco Rocasolano y Enriqueta Rodríguez; Telma, tía de la niña.
También se encontraban por parte de los Ortiz, Henar Ortiz Álvarez, hermana de Jesús Ortiz, y su hija, Claudia González Ortiz; Marisol Álvarez del Valle -tía del abuelo de Sofía- y su esposo, Tomás Caparrós; Carmen Ortiz Velasco, hermana del bisabuelo de la niña fallecido hace dos años; David Rocasolano Lláser y su esposa, doña Patricia Reina, y Antonio Vigo, el padre de Carla Vigo Ortiz, la sobrina de doña Letizia, que continúa manteniendo relación con los Ortiz-Rocasolano .
Para el bautizo de la segunda de sus hijas, doña Letizia confió una vez más en el diseñador Felipe Varela.
La Princesa lució un abrigo de encaje blanco y gris claro con manga hasta el codo y bajo él, un vestido de seda en gris claro.
Los zapatos, con ligera plataforma eran lo que los especialistas en moda llaman "peep toes" y de color plata.
La Princesa estaba radiante. Se cortó el pelo a la altura de los hombros y lo lleva más escalado en la parte de delante.