La princesa Kiko cumplió ayer lunes 40 años en el hospital Aiiku de Tokio junto a su bebé recién nacido, que todavía no tiene nombre. La celebración ha sido íntima, y contó sólo con la presencia de su marido Akishino y sus dos hijas.
El emperador Akihito y su esposa, la emperatriz Michiko, visitaron el domingo por primera vez a su primer nieto, el primer varón nacido en la ancestral familia imperial en más de cuatro décadas.
La princesa Kiko dio a luz el miércoles pasado a un niño, mientras la pareja imperial estaba de viaje oficial en Hokkaido, en el norte de Japón.
Cuando los emperadores abandonaron el hospital, los periodistas les gritaron: "Felicidades por el nacimiento del príncipe". "Gracias", contestó el emperador, radiante.
Pero ésta no ha sido la única visita oficial recibida por Kiko y su marido Ashikino. También acudieron al hospital a conocer al nuevo príncipe sus tíos Naruhito y Masako junto con su hija Aiko, de cuatro años.
El recién nacido es el tercero en la línea de sucesión, por detrás del príncipe heredero Naruhito y del príncipe Akishino y ha mermado mucho las posibilidades de que cambie la Constitución japonesa y Aiko herede el trono, como es lo normal en otras familias reales europeas.
El nombre del último nieto de Akihito se revelará finalmente el martes, el séptimo día después de su nacimiento, según manda la tradición. Se espera que él y la princesa Kiko abandonen la clínica a partir del miércoles, una vez repuesta de la cesárea.
Aiko conoció al príncipe que le quitó el puesto
Los emperadores de Japón, Akihito y Michiko visitaron a su nieto, el primer varón nacido en cuatro décadas.