Con el objetivo claro de retroceder en el tiempo, la tónica general estuvo enfocada en los años 20 y 30. Una pasarela que desprendía elegancia y mucha calidad en los diseños.
Sydney se vistió con transparencias, como tejido estrella, que dejaban al aire las partes más privadas del cuerpo femenino.
Diseños muy fluidos y suaves compuestos por gasas y sedas muy capeadas. El brillo de las lentejuelas hacía especial apoyo en los corpiños y chaquetas cortas.
Minivestidos y gateras de vértigo que dejaban al aire medias de rejilla ancha y ligas bordadas. El abanico de colores se ha desplegado más que en otras ocasiones. Tonos rojizos, los elegantes negros, tonos pastel y algún ácido que se dejaba ver de manera muy ocasional.
Y para no dejar atrás las tendencias unisex, la pasarela australiana mostró trajes de pantalón y chaqueta muy ajustados y sometidos al negro. Sobreros y bombines que se adaptan a estilos más cabareteros.