Crisis en casa, problemas con tu pareja, preocupaciones de dinero, retos profesionales, compromisos con los amigos.. Cada vez tienes más exigencias, tareas y prisas, y cada vez menos tiempo, tranquilidad y energía para cumplirlas. Pisa el freno y aprende a desagobiarte.
Ponga los pies sobre la tierra. No te exijas más de lo posible, mejor analiza los objetivos a tu alcance.
Olvida la omnipotencia. Quítate la idea de hacerlo todo mejor que nadie, mejor delega, comparte y vive el presente sin cargarte de responsabilidades.
Vive aquí y ahora. Resuelve cuanto antes lo que más te preocupa, porque al postergarlo acumulas toxinas en la mente, disfruta lo bueno de cada momento, en vez de pensar que vas a ser feliz cuando bajes de peso, te vayas de vacaciones o te cambies de casa.