Parecía que la justicia no llegaría y fue hasta en su octava nominación que la Academia, premió al director Martin Scorsese otorgándole el Oscar a Mejor Director y distinguiendo a su película "Infliltrados", como la mejor del año. En el camino se quedó Alejandro González Iñárritu y su siete veces nominada "Babel", pero "El Laberinto del Fauno", de Guillermo del Toro obtuvo tres codiciadas estatuillas, en lo que se puede decir, fue la revancha de los hispanos.
Sin poder creerlo, el director, que recibió el premio de manos de Steven Spielberg y George Lucas, pidió bromeando que revisasen si su nombre estaba en el sobre, en clara alusión a las siete ocasiones anteriores en las que fue candidato pero no consiguió el premio.
Pero más allá de los premios, la 79° entrega de los premios Oscar estuvo marcada por la elegancia de los 177 artistas que representaron lo mejor de Hollywood en el Kodak Theatre de la ciudad de Los Ángeles.
Desde su conductora Ellen DeGeneres, quien con vestuario sencillo para la ocasión, contrastó con los glamurosos vestidos de las nominadas. DeGeneres tuvo una colección de "smokings" a su disposición.
En la característica alfombra roja brillaron por su ausencia las preguntas sobre la vida privada de los actores, siendo los primeros en acercarse a los conductores latinos oficiales la pareja conformada por Jennifer López y Marc Anthony, a quienes no se les hizo mención sobre ningún dato de su vida particular, a pesar de haber sido en muchas ocasiones el blanco de los ataques de la prensa amarillista estadounidense. La artista y cantante lucía un diseño de la colección Marchesa, y su peinado resultó un perfecto crepé.
La consigna tácita de la "Red Carpet" pareció ser "no gossip", es decir "nada de chismes" y las preguntas frívolas que se hicieron fueron acerca del vestuario. Nicole Kidmann resplandeció con su cabellera larga y lacia y un glamoroso vestido rojo con un particular diseño en el cuello. Ingresó junto a su amiga Naomi Watts, quien lució un vestido amarillo con cola y una gruesa faja de color negro.
Helen Mirren, protagonista del film La reina (The Queen), vistió un diseño de Christian Lacroix color dorado con un importante bordado.
Gwyneth Paltrow llevó un vestido color salmón, con una imponente cola y su espalda al descubierto.
En la gala dominaron los vestidos de un solo hombro, entre ellos el de Cate Blanchett en un color plata muy brilloso y el de Kate Winslet en un tono verde aqua. Muy pocas optaron por el negro, como la siempre impecable Catherine Deneuve, Diane Keaton, Reese Whisterpoon, Queen Latifah, Meryl Streep y Ellen DeGeneres.
Lejos de vestir un modelo Prada, la protagonista de El diablo viste de Prada o El diablo viste a la moda, a Meryl Streep se la vio muy hippie y con accesorio de gran tamaño.
Al brillo de las celebridades
Luminarias se esforzaron por irradiar luz, pues no lucieron joyas ni brillantes como es característico en esta actividad. Otros grandes ausentes fueron los estridentes maquillajes y los elaborados peinados.