Variedades

"Al Final del Arco Iris"


Con el fin de llevar momentos de esparcimiento y de orientar al público en general sobre el tema de la tolerancia, el grupo teatral Tragaluz presentará este domingo 30 de noviembre la obra infantil "Al Final del Arco Iris", en funciones de 11:00 a.m., 1:00 p.m. y 3:00 p.m. en el Teatro La Huaca del Centro de Convenciones ATLAPA.
Bajo la dirección de Daniel Gómez Nates, los atractivos y curiosos personajes de esta pieza cobrarán vida con la interpretación de los actores Elizabeth Vargas, Zelideth Rosales, Lourdes Gómez, Manolo Madarnaz, Jeidis Soto, Larry Díaz, Didimo Cerrud y Mike Pérez.
"Al final del Arco Iris" trata sobre un lugar lejano, en donde tres actores ambulantes llegan a una ciudad que está desierta y sólo se encuentran con una niña que les explica sobre el extraño fenómeno que está aconteciendo en esa región.
Y es que una perversa ex-gobernadora ha lanzado un hechizo al agua de la Ciudad Arco Iris, dando como resultado que en el lugar nadie soporte a su prójimo. Es la "peste de la intolerancia" como lo llama la niña.
Según explican los productores de esta pieza, sólo un antídoto puede volver a la normalidad a la Ciudad Arco Iris y sus habitantes, un antídoto que se encuentra "Al Final del Arco Iris".
"El único problema es que -salvo un duende que trabaja con la ex-gobernadora- sabe llegar a este lugar", detalla el equipo productor de esta obra infantil.
Lo cierto es que la niña con los tres actores van en busca del final del arco iris y para ello raptan al duende y emprenden un sinfín de aventuras para encontrar el antídoto.
"Al Final del Arco Iris" es una obra que no sólo busca entretener, principalmente al público infantil, sino también de darle un mensaje positivo, para que todo ser humano se acepte y comprenda tal como es.
Las visitas imprevistas también se dan a las escuelas. Si se les pide que se presenten a las instalaciones policiales deben hacerlo.
En reuniones periódicas se analizan los progresos y las limitantes. Están presentes un oficial de "probation", un oficial de la policía, una trabajadora social y el clero.
Si consumen drogas o las portan o armas, esto implica una violación de la libertad condicional, por lo tanto, son arrestados y enviados a la cárcel (reformatorio o cárcel juvenil).
Por esto del rumor, "si a uno le pasa que lo agarran en falta, se corre la voz y los demás tratan de ser más cuidadosos. Hay que asegurarse de que estén haciendo lo que se supone se espera de ellos, ser buenos ciudadanos y asistir a sus clases", manifestó el detective bostoniano.
Gosselin explicó que los jueves hay audiencias con ellos y representantes de "probation", de diversos grupos religiosos (católicos, protestantes, musulmanes, etc.), personal del departamento de viviendas, psicólogos y del sector empresarial. Los mensajes son: primero hacerles ver que se sabe que andan por caminos equivocados, que se les conoce por nombre y seña, pero, también que hay otras opciones, la escuela de la delincuencia lleva a la cárcel, a una cama de por vida o a un cementerio, pero allí está un equipo social para ayudarles: están a tiempo de hacer los cambios y el momento es ¡ya!
No hay excusas, las preguntas, dudas, problemas hay que aerearlos. Si dejan este salón y cometen un delito o se meten en problemas no tienen excusa. No pueden entonces echarle la culpa a situaciones como la pobreza, falta de vivienda, empleo, adicción y debilidad psicológica para hacerle frente a esa enfermedad..., explicó el jefe de detectives del Departamento de Policía de Boston.
Hay tácticas y etapas en esta tarea. En Boston ellos usaron las siguientes:
1. Mano dura
2. Intervención
3. Prevención
Son tres diferentes acercamientos a la violencia juvenil. La etapa de mano dura debe durar entre un año o 18 meses. Luego se usan mano dura, intervención y prevención a la par. Clave, dijo una y otra vez, es tener de aliada a la población.
Las tácticas en esta lucha contra la delincuencia incluyen saber quienes son los líderes tanto los buenos como los cabecillas de pandillas, los primeros hay que conocerlos para sumarlos a la alianza y los otros para que les caiga todo el peso de la ley. Eliminándolos es más fácil trabajar con una pandilla desarticulada y desorientada, para re educarla y re encauzarla. Entonces, los miembros de la pandilla son más cooperativos, comparten más información.
En Panamá con la ley 40 tienen una gran herramienta, opinó Gosselin. Ahora bien, "el asunto no es criticar, sino determinar qué puedo hacer yo", dijo Gosselin.
El que se dio en Boston fue un cambio fundamental en el sistema de justicia, no sólo a nivel de la Policía como institución, sino del enfoque social respecto a sobre quien pesa la responsabilidad de la prevención de la delincuencia. Por eso en Panamá él se reunió con diversos estamentos responsables de la justicia, salvaguarda del bienestar de la población y sus bienes.
Se necesita mayor diálogo, hay que estar más unidos, mejores coordinados y evitar duplicidad de esfuerzos y sub utilización de recursos, concluyó el becario Fulbright.
De hecho no es tarea fácil, pero hay que buscar estrategias para convertirse en una influencia positiva, para ser agentes de cambio. "Los jóvenes tienen que sentir que nosotros estamos presente en sus vidas, que podemos ayudarles a evitar problemas en el futuro", dijo el detective.
El explicó que mediante diversas actividades preventivas a los niños y adolescentes con alto riesgo de caer en los caminos de la delincuencia se les ayuda a llenar sus ratos de ocio y a ver que hay mejores horizontes para ellos; campamentos de verano, visitas a parques de diversiones, charlas en las escuelas tanto para estudiantes como para padres de familia (sobre cómo tratar a los adolescentes, señales que indican que andan en problemas o en riesgo de involucrarse en ellos, etc.). "Es una inversión", dijo.
Es importante que la comunidad colaboradora y a la que se debe la Policía tenga una mejor relación con ésta y que ambos se vean como miembros del mismo equipo, puntualizó Gosselin, quien hizo hincapié en que los policías tienen que ganarse el respeto y confianza popular.
Se refirió también al trabajo que llevan adelante con las escuelas en donde tienen asignadas fijas unidades que son como especie de consejeros/as y en el caso de los policías varones les sirven de modelo a adolescentes de hogares disfuncionales.
La Policía trabaja junto con grupos juveniles, los docentes y otros aliados comunitarios en esta tarea de prevención y rescate. "Les enseñamos sobre pandillas, estrategias para lidiar con eso y la presión de grupo, les pedimos que cuando tienen problemas vengan a nosotros".
Hay ligas deportivas, conferencias educativas para padres (son aliados fundamentales), les enseñan sobre cultura de pandillas (graffitti, que es un aldabonazo), estrategias para evitar la violencia, para resolver problemas sin violencia y tienen campamentos de verano.
Creemos en el poder de la prevención, hay el convencimiento de que la mayoría de los niños son buenos, decentes. La tentación está afuera. Hay que protegerlos, alertarlos y darles las herramientas para que usen el buen criterio: darles oportunidades.


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138527
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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