Aprovechando que estamos en la Semana Mayor y que peces y mariscos son nuestros principales platos en estos días de reflexión y recogimiento, y que estos alimentos combinan mejor con vinos blancos, voy a presentarles un vino que nos ofrece Galicia.
Galicia, es una bella región situada en la esquina noroeste de España. Por esta tan singular localización, su clima es atemperado por la cálida corriente del Golfo que después de abandonar el Estrecho de la Florida, discurre diagonalmente el Atlántico norte para agotarse en las costas de Irlanda e Inglaterra luego de acariciar Galicia. Este fenómeno, explica por qué estando Canadá entre los mismos paralelos que estos países, sus inviernos son extremadamente fríos, en cambio los de Irlanda, Inglaterra y Galicia, son inviernos más cálidos, con gran formación de niebla y una pegajosa humedad ambiental que las convierte en verdaderos vergeles.
Regresando a Galicia, sus paisajes son de una belleza indescriptible y sus rías, tanto las bajas como las altas, son verdaderas estampas marinas. Tuve el privilegio de visitarlas y a pesar de los años transcurridos, permanecen vivas en mi memoria. Hoy les presentaré los vinos reconocidos de la Denominación de Origen Rías Baixas.
Esta denominación lleva su nombre de las cinco rías gallegas que reciben las cálidas aguas del Atlántico. Dice la leyenda que cuando Dios terminó de crear la Tierra y todo lo que en ella existe, descansó apoyando su mano derecha en la esquina de España y la huella hundida de sus cinco dedos formó las cinco rías bajas: Corcubión, Muros, Arosa, Pontevedra y Vigo. Bonita leyenda ¿verdad?
El Albariño es un vino que se produce de una cepa blanca procedente de la rivera del Rin en Alemania y fue llevada a España por monjes que peregrinaban en la ruta jacobea para visitar la tumba del Apóstol en Santiago de Compostela. Se piensa que es una variante o mutación de la Riesling o la Tokay alsaciana por tener características parecidas y por cultivarse en regiones semejantes. Las cepas se encuentran principalmente sembradas en la provincia de Pontevedra y es famosa la Festa do Viño que todos los años se celebra en agosto, en la villa pontevedresa de Cambados.
Esta cepa es de difícil cultivo fuera de su terruño debido a su exigencia por una especial característica climática como mencioné al inicio de este relato. Necesita de lluvias abundantes, humedad alta y clima frío pero con temperaturas poco rigurosas.
Se caracteriza por un color amarillo verdoso, gran claridad y muy brillante. En la vecina Portugal se fabrica un vino semejante bajo el nombre de Vinho verde debido a esa particularidad. Su aroma es intenso con grandes aromas florales y frutales que recuerdan la albaricoque, piña, guineo y toronja. En boca se perciben frescos por su gran acidez, por lo que no es del agrado de todos; con un paso aterciopelado y una falsa sensación de viscosidad aumentada.
Es un vino que se debe beber frío y que a no dudarlo, hace un maridaje perfecto con los frutos del mar de las costas gallegas: cigalas, nécoras, centollos, bogavantes, percebes y hasta los humildes boquerones en vinagre o rebosados. Todo ello acompañado de un trozo de pan de Cea y cómodamente sentado con vista a una de sus rías y rodeado de buenos amigos como suelen ser los gallegos de bien.