El Príncipe Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock no se perdieron la competencia de natación de los juegos olímpicos el pasado domingo, donde fueron testigos de la victoria del estadounidense Michael Phelps.
Alberto de Mónaco fue el primero en llegar, el 4 de agosto, entre los miembros de la realeza, a Beijing, después hicieron su aparición los Príncipes de Asturias. Además de seguir, desde un lugar muy destacado la ceremonia de inauguración, Alberto II se ha desplazado a otras sedes como la de Hong Kong, para asistir a diversas pruebas como la de hípica, y a la de Qingdao, para presenciar las regatas, las que ha disfrutado al máximo.
El Príncipe no va solo a ningún lado, siempre acude acompañado de su novia, la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, quien no se pierde una prueba.