Después de varias semanas de ver a Alberto de Mónaco sin su novia Charlene Wittstock, los rumores de una posible separación no se hicieron esperar. Sin embargo; para demostrar que están más unidos que nunca la pareja apareció tomada del brazo en la localidad de Saint Emilion.
En el elegante evento el príncipe monegasco fue investido cofrade de la fraternidad local de la viticultura de Burdeos. Para la importante ocasión la nadadora sudafricana, eligió un sofisticado vestido en color negro que dejaba uno de sus hombros al descubierto. Lució extremadamente sexi.
Un detalle que llamó mucho la atención de los presentes y sobre todo de los medios fue que Charlene no se separó de Alberto de Mónaco ni un solo momento y siguió con mucha atención todo el evento. Ahora los rumores han tomado un nuevo rumbo, ya que la prensa monegasca ha empezado a comentar el inminente compromiso de la pareja.
Ya son varios años los que Charlene y Alberto llevan juntos por lo que su boda es la más esperada.