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Alemania: Tierra de ensueño en el corazón de Europa


Viajar a Europa no tiene ningún sentido sino se visita Alemania, la nación que promete ser el centro histórico del Viejo Continente en el futuro venidero. Desde el mundo de ensueño del Castillo de Neushwanstein en los Alpes Bávaros, hasta la cosmopolita Berlín unificada, la República Federal Alemana nos refleja escenas de una próspera tierra, abierta a todos los pueblos que deseen observar el milagro económico germano y las ofertas de los sitios culturales sobre la historia de esta potencia de Europa Central.
En realidad, Alemania representa múltiples facetas de un país entremezclado por una gran variedad de culturas y tradiciones especiales.
En Berlín, es posible todavía notar la diferencia que hubo hace tan sólo una década atrás, cuando la ciudad significó el ejemplo de la división política del mundo. En medio de la ciudad, la Puerta de Bradenburgo se levanta imponente ante el Tiergarten, la Avenida Unter der Linten, el Paseo de la Victoria y el viejo Edificio del Reichtag, como si su esplendor quisiera decir al mundo que el Muro, la Cortina de Acero del comunismo, ya no existe más y hoy prevalece la democracia.
Postdamer Platz, poderoso polo comercial mundial, junto con los nuevos edificios de la Administración Gubernamental, constituyen centros de desarrollo urbano que promete convertir a Berlín en la moderna capital de Europa y de la República Federal Alemana. El sistema del metro berlinés (Banhof) y el transporte urbano constituye una novedad poco usual en nuestras latitudes. Es una ventura que nadie se puede perder cuando uno llega a Berlín.
El Muro, el Terror Rojo, todavía existe aunque solamente como otro centro de atracción turística. La Gaceta Oeste, frente a la Calle Warchauer (Varsovia) y el río Spree, refleja la actitud del viejo régimen comunista de separar a millares de familias alemanas, por el sólo hecho de ser de ideologías diferentes.
Saliendo hacia el sur de Berlín, cruzando por el Lander de Bradenburgo, se llega a la Turingia, en donde nos encontramos con tres urbes históricas fabulosas: Erfurt, con sus catedrales católica y evangélica medievales; Wartburg, el castillo en donde Lutero escribió la Biblia al alemán y Weimar, tierra de Johannes Wolfgang Goethe, consierado el más grande escritor de la literatura germana.
En Erfurt ocurre el milagro de una misa conjunta entre las comunidades cristianas católica y evangélica, aspecto muy discutido en el mundo actual. No lejos de Weimar, la antítesis de la iluminación divina del arte se enfrente al terror de Buchenwald, trágico monumento a la desidia humana en la Segunda Guerra Mundial.
Múnchen (Munich), capital de Baviera, es famosa por sus cervecerías y fiestas, como el Oktober Fest. Sede olímpica y hogar del equipo de fútbol Bayern Munich, la ciudad bávara sigue sorprendiendo al mundo por su innumerable cantidad de museos. En Marienplatz, el Ayuntamiento y la Catedral, se concentran la atención de los visitantes.
Más al sur, a 100 kilómetros de distancia, se encuentran los fantásticos palacios del Rey Ludwig II, último monarca de Baviera, maestro en 1886. Delante de dos hermosos lagos y en medio de los Alpes Bávaros, se levanta el Castillo de Naushwanstein, estructura clásica medieval construida por el joven rey en momentos en que se edificaban rascacielos en norteamérica, en el siglo pasado. Hasta hace pocos meses se permitió la entrada al castillo, del cual se puede ver las estancias reales de Ludwig II, su Trono Celestial y la inigualable vista desde las alturas alpinas.
La aventura en Alemania no puede olvidarse del circuito de ciudades que recorre el río Rhin. Bonn, Capital Federal provisional, vio nacer a Ludwig Von Beethoven, uno de los menores compositores de todos los tiempos. Koln (Colonia), posee su gigantesca Catedral, con sus dos torres de más de 120 metros que guardan el Tesoro de los Tres Reyes Magos y el Altar de una de las iglesias más antiguas de la Edad Media.
La visita a Frankfurt del Meno, considerada el centro del poder económico de la Unión Europea, nos muestra una enorme urbe de rascacielos, a manera de una Nueva York, en medio de Alemania.
Alemania tiene todas las facilidades turísticas para dar la bienvenida a los ciudadanos extranjeros que desean viajar a ella. Un "tour" por dicho país no es tan caro como lo pintan, menos aún con la devaluación del marco alemán frente al dólar norteamericano (dos marcos por dólar). Es posible comprar barato, siempre y cuando se busque lugares de precios módicos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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