La princesa Alexandra, ex mujer del príncipe Joaquín de Dinamarca, contraerá matrimonio con el fotógrafo Martin Jorgensen el próximo 3 de marzo en una ceremonia privada, según ha informado la Casa Real danesa. Al casarse en segundas nupcias, Alexandra Christina Manley dejará de ser miembro formal de la Casa Real y perderá su título de princesa, aunque mantendrá el de condesa de Frederiksborg.
Este matrimonio conllevará también algunas desventajas económicas para Alexandra, que a partir de ahora deberá pagar impuestos y el IVA, algo de lo que estaba exenta por pertenecer a la familia real danesa. Alexandra mantendrá su renta anual de casi 350 mil dólares y la lujosa villa que su ex marido tuvo que comprarle cuando se formalizó el divorcio.
Alexandra, de 42 años y nacida en Hong Kong, y Martin, de 28 años, mantienen una relación no confirmada oficialmente desde hace más de un año.
Joaquín, hijo menor de la reina Maragarita II, y Alexandra solicitaron oficialmente el divorcio el 24 de marzo de 2005, seis meses después de anunciar su deseo de separarse por mutuo acuerdo.
La pareja se había casado en noviembre de 1995, y su divorcio fue el primero en la Casa Real danesa en los últimos 152 años. Los dos hijos que tienen, Nicolás, de 7 años y Félix, de 4, seguirán viviendo con su madre.
Tanto Érika como Telma se habían convertido en punto de mira de las revistas del corazón desde la boda de su hermana con el príncipe Felipe.
Nadie se lo esperaba, pero la princesa de Asturias no quiso irse a casa sin acercarse a los periodistas que cubrían la información bajo una lluvia torrencial.
Aunque la Princesa de Asturias empezó hablando con un timbre de voz fuerte antes de que terminara la frase, su voz se quebró para dar paso al llanto: "Gracias a todas las personas que se han sentido apenadas por la muerte de mi hermana pequeña", dijo la princesa de Asturias.
Sin poder hacer uso de la palabra y estremecida por el dolor de la pérdida de su hermana, el Príncipe recogió su testimonio y agradeció en su nombre y en el de la familia el trato recibido.
Doña Letizia, embarazada de seis meses, estuvo al frente de la despedida de su hermana arropando con una fuerza tremenda a la familia; cumpliendo estrictamente con el protocolo "no se olvidó de hacer la reverencia al Rey cuando salió a la puerta del tanatorio para despedirlo- y estando a la altura de las circunstancias cuando, en un momento que no es difícil imaginar como terriblemente doloroso, sacó fuerzas para dirigirse a los españoles a través de las cámaras dando las gracias en nombre de todos.
Erika Ortiz trabajó el viernes pasado "normalmente" (luego tenía algunos días libres) en la productora de televisión Globomedia. Sus compañeros no habían notado cambios en el carácter de Erika, cuya muerta fue toda una sorpresa. Según relató una vecina de Erika a los periodistas concentrados a las puertas de la vivienda, por las mañanas solía oir hablar a la fallecida con su hija, pero ayer no sintió nada. "Era una persona muy sencilla, hacía vida normal, la veíamos mucho por el barrio, pero estos días no habíamos visto nada extraño en ella", dijo la mujer.