Todas las riquezas del mar se concentran en las algas marinas, las cuales son uno de los mejores ingredientes en productos cosméticos y tratamientos de belleza.
En la época moderna se vive el renacer de los ingredientes naturales en el mundo de la cosmética. Y es que los expertos están seguros de que los productos a base de elementos naturales no sólo son efectivos, sino que son codiciados por las mujeres que quieren cuidar su apariencia y su salud, a un tiempo.
Los beneficios del agua de mar y sus productos derivados se ubican al tope de las preferencias para cuidar la piel de manera natural y sin ninguna contraindicación. Los baños de inmersión, las cremas, las lociones, los suplementos nutricionales y otros productos aprovechan al máximo las virtudes terapéuticas y revitalizantes del mar, brindan una nueva apariencia al cutis y hasta permiten terminar con los problemas más resistentes a los tratamientos convencionales.
Del mar, se extrae uno de los elementos que, hoy por hoy, es extremadamente importante en el mundo de la belleza: las algas marinas. Rigurosos análisis han revelado que estas plantas carentes de raíces tienen una asombrosa similitud con el plasma sanguíneo humano, lo que permite que los tratamientos elaborados a base de ellas penetren fácilmente en el cuerpo y sean capaces de devolver elasticidad, belleza, juventud y salud a la piel.
Existen más de 20 mil especies de algas, de las cuales unas 12 se usan en el mundo de la belleza. Incorporadas a cremas, mascarillas y demás cosméticos, las algas permiten tratar una gran cantidad de problemas de la piel. Estos son algunos de sus múltiples y maravillosos efectos:
Humectante e hidratante: las sustancias minerales de algunas algas permiten mantener la humedad y rehidratar los tejidos de las capas más profundas.
Desintoxicante: las algas son reconocidas por las propiedades purificantes y estimulantes del sistema inmunológico. El yodo natural acelera el metabolismo y favorece la pérdida de peso.
Equilibrante: sus nutrientes permiten regular los desequilibrios hídricos, lo que repercute en la apariencia de la piel.
Sal a la calle, pasea por tu zona favorita y tómate un refresco.
Para terminar la jornada lo mejor es un baño efervescente entre 98.6º y 100.4º. Es el momento de usar esencias aromáticas y relajantes. Cuando los poros estén bien dilatados, exfolia tu piel. Después extiende una emulsión fluida y de fácil aplicación para hidratar, nutrir y reafirmar la epidermis. Luego acuéstate temprano y disfruta la sensación de belleza que sientes.