La cubana Alicia Alonso ha legado al Instituto Cervantes un manuscrito que podrá leerse dentro de 20 años y en el que explica lo que significa para ella ser la primera hispanoamericana y la primera bailarina clásica que merece el "precioso" honor de perdurar así en la memoria de la cultura.
Su manuscrito ocupa la caja fuerte número 1.029 en la que era la antigua cámara acorazada del Banco Central en Madrid, convertida por el Instituto Cervantes en la "Caja de las Letras", y en la que ya está el legado de los escritores Antonio Gamoneda y Francisco Ayala o del pintor Antoni Tapies, a los que se sumará el lunes el del poeta argentino Juan Gelman.
Alonso, que en diciembre "podría" cumplir 87 años, aunque nadie lo sabe a ciencia cierta, ha elegido el año 2028 para que se abra su caja "por algo muy pícaro", según explicó la coreógrafa, vestida con un traje de raso rosa y una cinta del mismo color en la cabeza y perfectamente maquillada.
"Voy a vivir 200 años y espero que al menos vivan ustedes conmigo 20 años más", señaló entre risas la bailarina, que llegó del brazo de su inseparable marido, Pedro Simón.
Fue fundadora del Ballet Nacional de Cuba.