Un deportista tiene necesidades nutricionales más elevadas que una persona que no practica ninguna actividad física.
Si se practica algún deporte donde la fuerza es un factor clave, es conveniente aumentar ligeramente la proporción de proteínas que aporta en su dieta.
En caso de estar tomando una dieta desequilibrada debe aportar vitaminas y
o minerales como suplemento para compensar el posible déficit, aunque lo mejor es alimentarse cuidando que haya un buen equilibrio nutricional.