Una pregunta insoslayable, que se hace a menudo y cuya respuesta se la ha dado la vida a Alina Guerrero, vía la introspección o permitiéndole percatarse de que estaba andando por caminos equivocados o asumiendo papeles que no le correspondían, es ¿cuál es mi misión en la vida?
Admiradora de Jesucristo y de Mahatma Gandhi, esta joven periodista es una convencida de que "uno viene a este mundo a cumplir con una misión". Ella escucha su cuerpo, se comunica con su yo interno y con Dios y trata de reencaminarse.
De una familia de ocho hermanos/as, los aprendizajes y el respaldo obtenidos al calor del hogar campesino en el valle de la luna, de su madre Edith Gómez de Guerrero y su padre Juan E. Guerrero han sido el firme soporte de su personalidad y escala de principios y valores éticos y morales.
Ser periodista era su destino, sin duda, puesto que ella en verdad comenzó a estudiar periodismo y quiso ejercerlo, pero la vida le presentó fue una vacante en ACAN EFE y aceptó la oportunidad de ejercer el periodismo en esta agencia internacional de noticias donde laboró hasta 1983.
"Me cautivó, me encantó y como que me enamoré de esa carrera, que me apasiona. He intentado dejarlo, pero no he podido y me siento tan frustrada cuando no lo ejerzo. Cada día me convenzo más de que lo mío es escribir, transmitir, comunicarme con la gente y eso es lo que siento que me llena", comenta.
Relata que en las elecciones de 1984 era una de las periodistas de prensa extranjera que cubrió la toma del Palacio Legislativo y al enviado de México de Associated Press (AP), le gustó la forma en que ella trabajaba, le ofrecieron una posición en AP y se fue a trabajar con ellos por casi 14 años.
Alina, quien es la Presidenta de la Fundación del Forum de Periodistas por la Libertad de Expresión e Información, también presidió la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera en Panamá y durante tres años fue la Directora Ejecutiva del Centro Latinoamericano de Periodismo, CELAP. Posteriormente, laboró como Directora de Relaciones Públicas de la Comisión del Canal de Panamá, PCC y hasta recientemente ejerció las relaciones públicas en su empresa, pero optó por volver a su amor eterno, el periodismo. Su más reciente logro es su revista Carolina"s Magazine. "Es una revista regional de variedades, turismo, entretenimiento y reportajes de Chiriquí. Tiene tres ediciones y ha sido nominada como la mejor revista impresa en Chiriquí por la Universidad del Istmo", explicó.
Otro de sus grandes amores, su hija Mónica, de 10 años, es una hermosa, vivaz y carismática niña que se vislumbra será tan emprendedora como su madre. Y, es que Alina ha tratado de que su hija tenga confianza en sí misma, desarrolle al máximo su potencial y comprenda el privilegio de la educación, que, "es la herencia que me dejó mi padre", según expresó.
También Alina trabaja para la organización Kiwanis Las Perlas que agrupa a diligentes féminas que realizan una hermosa labor social a favor de la niñez y juventud, en Curundú y otras áreas marginales del país. Disfruta, asimismo, de andar en bicicleta, la lectura de motivación (autores como Anthony Robbins y Steven Covey).
De que "la fe mueve montañas", como solía decirle su padre, no le quedan dudas y, dado que entre sus virtudes tiene el ser perseverante, perfeccionista, exigente, trabajadora y emprendedora, ha logrado lo que se ha propuesto. De acuerdo con Alina, aunque la mujer ha logrado superar grandes barreras, hay todavía pendiente una: Lograr mejores o iguales salarios que los hombres por un mismo trabajo.
La diferencia entre quedarse a la zaga y avanzar, estriba en atreverse a reclamar sus derechos, opina Alina e invita a las mujeres panameñas que no se han atrevido a dar ese importante paso a que rompan las cadenas que las detienen.