Los más famosos diseñadores de París demostraron la pasada semana que la alta costura goza de buena salud, desafiando a los pesimistas que vaticinaron que el oficio moriría después del retiro del legendario modisto Yves Saint Laurent.
Jean-Paul Gaultier, Christian Lacroix y Karl Lagerfeld, de la casa Chanel, confirmaron su talento durante las colecciones de otoño-invierno, mientras que un relativo nuevo rostro como Julien Macdonald superaba sus inhibiciones con una atrevida y divertida muestra para Givenchy.
"Hace 20 años que estoy en esta profesión, y hace 20 años que estoy escuchando dos veces al año que la alta costura está muerta, así que a lo mejor se levanta de sus cenizas cada seis meses", dijo Lacroix irónicamente al final de su desfile del martes.
Sólo unas pocas clientas supermillonarias pueden comprar las creaciones hechas a la medida producidas por equipos de costureras, especialistas en plumas, bordadoras y sombrereras que pueden dedicar hasta 500 horas para un solo conjunto.
El número de casas que producen alta costura disminuyó nuevamente esta temporada, mientras Saint Laurent cerraba después del retiro del diseñador en enero y Feraud ponderaba sus opciones después de su venta parcial al grupo Escada de Alemania.
Ahora sólo suman 10 en total, comparado con 24 hace una década y media. Los poderosos sindicatos de la industria están preocupados de que muchas de sus especialidades, pasadas de generación en generación, se perderán si no se detiene la hemorrragia.
Chanel adquirió en mayo la famosa bordadora Lesage para asegurar la supervivencia de la casa, agregándola a su grupo de especialistas de la industria que incluye a la fábrica de plumas Lemarie y al orfebre Desrues.
Sin embargo, los trabajadores de Yves Saint Laurent Haute Couture han bloqueado la venta de la unidad al multimillonario Francois Pinault en medio de preocupaciones de que su nuevo jefe los elimine.
Entretanto, el futuro de Pierre Balmain parecía incierto después de la partidas tras 10 años del diseñador dominicano Oscar de la Renta, afincado en Nueva York, quien probablemente se llevará consigo a su fiel clientela de damas de Park Avenue aficionadas a los almuerzos sociales.
De la Renta presentó el martes su última colección para la casa francesa, a la que asistió una multitud de figuras de la alta sociedad, incluso la infanta Elena, de España.
Hay productos que se venden sin receta y pueden ser muy seguros, pero es bueno consultar al médico, porque pueden tener efectos secundarios.
Además, utilizar suplementos nutricionales para bajar de peso, es un error en que se incurre con frecuencia; no porque el producto sea malo, sino porque la obesidad es una enfermedad multifactorial y el paciente no sigue los pasos adecuados para perder sus libras demás.
Cirugías. Cuando los tratamientos médicos y la atención psicológica no son suficientes para el paciente, entonces hay que recurrir a la cirugía de la obesidad (reducción gástrica) pero antes debe bajar algo de peso, para que la cirugía represente menos riesgo.
También se colocan "balones" intragástricos que ocupan el lugar de la comida, pero no pueden dejarse allí por más de tres meses y la cirugía laparoscópica, que es la menos riesgosa, porque no necesita incisión.