La población de adultos y adultas mayores, especialmente de 80 años y más, ocupa el tercer lugar en cuanto a víctimas fatales de accidentes de tránsito respecta, según estadísticas de 1999 en la materia.
Los jóvenes de entre 20 y 24 años de edad van a la cabeza, por lo cual recientemente el Comité Cívico del Tránsito (CCT), iniciativa de APEDE, que aglutina a 17 organizaciones cívicas como Rotarios, Leones, Kiwanis, Club Activo 20-30, CONALPROSE, SPIA, Instituto de Seguridad Vial, Unión de Ciudadanas de Panamá, Procuraduría de la Administración, Dirección de Operaciones de Tránsito, Juzgado del Circuito y la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, realizó la actividad "El Estudiante y el Tránsito", para concientizar a más de 3 mil estudiantes del área metropolitana sobre la necesidad de que chicos y grandes sean más celosos/as guardianes/as de la seguridad individual y colectiva, como peatones/as, pasajeros/as y conductores/as.
Este clamor por una responsabilidad compartida en la prevención de accidentes de tránsito con su secuela de muerte, dolor, taras físicas y mentales, obedece a que hay una tendencia al incremento de éstos precisamente por la irresponsabilidad unas veces de quienes están tras un volante de un vehículo motorizado. Otras, son producto de la negligencia de peatones/as que no utilizan las líneas de seguridad, los pasos peatonales o que cuando viajan como pasajeros distraen a quienes conducen o les instan a regatas sin tener en cuenta que las vidas de suyas, las de éstas y las de otras personas corren peligro.
Esta tarea de hacer que la gente se percate de que un automóvil o un autobús es un arma en potencia necesita de la colaboración no únicamente de ONGs y diversos ministerios que se unieron a esta iniciativa de APEDE, sino de la comunidad en general.: padres de familia, medios de comunicación, escuela, publicitarias, en fin.
Y, dado que entre las víctimas fatales como dijimos inicialmente se hallan las personas de la Tercera Edad es conveniente seguir solicitando a la juventud y gente de otras edades que sean más corteses y consideradas con los/las adultos/as mayores: más pacientes, que recuerden que no pueden cruzar las avenidas rápido, que tengan también presente que aunque pareciera que estuvieran viendo a lo mejor no se han percatado de que viene un vehículo. Asimismo, que les ayuden a cruzar y si se trata de conductores/as de edad avanzada, que les cedan el paso y si van en frente, pero a velocidad de tortuga, que recuerden que la juventud no es eterna y que las liebres de hoy pudiera ser que llegaran a ser las tortugas del mañana, pero, dado que muchos/as jóvenes tienen poco aprecio por la vida propia y la de los demás, esto todavía, desgraciadamente, está por verse.
Para concluir, añadimos que la misma consideración que solicitamos para con la gente de los años dorados sería recomendable para con niños/as, discapacitados/as, personas obesas y mujeres embarazadas.