En el estudio participaron 10.000 personas que nacieron en Gran Bretaña en una misma semana de 1958.
El Instituto Nacional de Desarrollo Infantil analizó la salud y el desarrollo social del grupo escogido y en 2000, cuando estos hombres y mujeres tenían 42 años, se sacaron las conclusiones.
Se encontró, por ejemplo, que los varones más altos, con una estatura promedio de 1,83 m, tenían más probabilidad de estar casados y con hijos. Lo mismo ocurría con la mujeres que no medían más de 1,62 m. Según el trabajo, un hombre alto es sexualmente más atractivo y es más probable que encuentre una pareja. Los varones buscan más una mujer fértil que una alta.
“Debemos tener en cuenta que mientras los hombres se fijan más en las características físicas de su pareja, las mujeres ponen más atención en el estatus y en los recursos”, explicó el Dr. Nettle.
Agregó que las mujeres bajas parecen tener mayor éxito reproductivo, básicamente porque existe un retraso en la fertilidad de las altas.
Generalmente, las de menor estatura llegan antes a la pubertad.
Las conclusiones de los investigadores británicos no sorprenden a algunos biólogos que estudian la evolución humana.
La teoría sobre el éxito reproductivo de un hombre alto es considerada por numerosos científicos desde hace tiempo. Pero otros, sin embargo, no están tan convencidos de la fuerza de los genes. Para Adam Eyre-Walker, del Centro de Estudios Evolutivos de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, no hay una clara evidencia sobre las preferencias en términos evolutivos.
En su opinión, el estudio de Daniel Nettle se realizó sólo con británicos, de modo que podría haber una influencia cultural.
“Se nos enseña a preferir a los hombres altos y a las mujeres bajas,” dijo Adam Eyre-Walker a la BBC.
Para Eyre-Walker, un hombre alto es probablemente más exitoso pero no necesariamente más atractivo.
Es más una cuestión de competencia entre varones que una preferencia de las mujeres, opinó.