Variedades

Amante de las polleras y la estética

La dermatóloga recibirá, mañana sábado, la Medalla al mérito cultural 2012.


Ariosto Velásquez (Para Ey!) / PANAMA AMERICA

Reconocimientos de la panameña

  • [B]Premio al mejor joyero: Concurso de Polleras, Panamá Oeste.[/B]
  • Promotora cultural de la pollera, concedido por el INAC en noviembre de 2002.
  • Nominada en dos ocasiones a la Medalla Margarita Lozano, en el Festival de la Pollera en Las Tablas.

Es la dermatóloga más reconocida del país. Su aporte a la medicina estética panameña ha sido visible.

En 25 años de carrera se le adjudica el mérito de haber aplicado por primera vez la toxina botulínica para el rejuvenecimiento facial. Ha sido pionera igualmente en la aplicación del maquillaje permanente y muchas otras técnicas para tratamientos estéticos.

Pero paralelo a ese cúmulo de triunfos profesionales, hay otros logros que tienen que ver con su otra pasión: el folclor.

Carmen Amada Pinzón fue la XVIII reina del Festival Nacional de la Pollera de la ciudad de Las Tablas en 1973, dama nacional de la pollera del Festival Margarita Escala en 1996 y promotora cultural de la pollera concedido por el Instituto Nacional de Cultura en 2002. Eso por mencionar algunos de los galardones y méritos que esta macaraqueña ha logrado junto a sus grandes compañeras, las polleras a las que define como su segunda piel.

Una nueva distinción.
Este sábado 17 de noviembre, Amada incluirá en su larga lista de reconocimientos, por su apoyo a las tradiciones, la Medalla al mérito cultural 2012, que le otorgará la Tuna de Calle Abajo de Las Tablas, en la que ha participado desde joven.

El homenaje será el acto central de la cena típica “Las polleras de mi tuna”, que lleva a cabo la organización del Carnaval de Calle Abajo de Las Tablas y, según Rosario Villarreal, el mérito se otorga con base en los logros obtenidos, aportes a la tradición cultural y el apoyo del que, en el caso de la doctora Pinzón, sobran las explicaciones.

En el evento, Amada Pinzón prepara una breve exposición de su trayectoria junto a sus polleras y presentará, además, algunos de sus galardones y su pollera más preciada.

Apegada a sus tradiciones.
Pero ¿qué lleva a una exitosa empresaria, inmersa en el “glamour” del negocio de la estética, a lucir la pollera con tanta pasión?

Para Pinzón, fortalecer su identidad tiene una función motora para ser quien es. “Eso me apasiona y fortalece mis vínculos santeños”, refiriéndose a su interés permanente en dar a conocer su afinidad por las polleras.

Por ahora, son nueve las que llenan su colección, que es custodiada por su madre, Alicia Martínez, quien asegura que su hija Amada ha hecho lo que ella no hizo: vestir polleras. Es ella quien le da el mantenimiento y las hace planchar cada vez que su hija requiere de ellas.

De esta colección de polleras, las grandes consentidas son las zurcidas caladas, muy de moda en estos tiempos por su extraordinario trabajo y belleza.

Pero su apego a la tradición va más allá de lucir la pollera, ella le da un sentido de fidelidad y un permanente agradecimiento a las artesanas, que muchas veces quedan relegadas y no como artífices directas de estas obras de arte.

Además, apoya la elaboración de literatura referente a la pollera y promueve su uso. Tanto es así que no pierde la esperanza de ver construido un museo de la pollera en Las Tablas, un sueño largamente acariciado, que gente de todo el mundo pueda llegar y apreciar la historia del vestido y a las artesanas durante el complejo proceso de su manufactura.

A esta santeña no podíamos dejar de preguntarle a cuál de todas las grandes fiestas de la provincia suele asistir, y sin reparo nos enumeró tres: El Encuentro Folklórico del Canajagua, en Macaracas, del que guarda grandes recuerdos. Allí fue reina en el año de 1971.

Y, por supuesto, no podía dejar de mencionar el Festival Nacional de la Mejorana, por ser una fiesta a la que todos los santeños deben visitar, y el Festival de la Pollera, del que también guarda una corona.

De todas sus experiencias con la pollera, recuerda con gracia su osadía de bailar “El punto” en La Plaza de Toros de Parita, de hecho, una de las más grandes del país, con un caballo de paso peruano. La idea fue de los miembros de la Asociación de Caballistas de Paso, se lo propusieron y ella accedió.

En esa ocasión, bailó un punto santeño.

 

fecha edicion
old id
848378
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América