Contrario a lo que puedan pensar algunos, Guillermo del Toro dice que no fue vendido para experimentos científicos de niño. Su gusto por el cine de horror y fantástico deriva de su rebeldía contra temores impuestos en su niñez, como el miedo al pecado original, el purgatorio y el infierno.
“Estos géneros me atraen porque su existencia misma les choca a mucha gente racional, proestructura y promundo real. Es un cine iconoclasta y anárquico”, dijo el cineasta mexicano en una entrevista reciente en Los Ángeles.