Vivir para escribir.. ¡Definitivamente! Es una utopía, mas no una imposibilidad, pensar en que cualquier creador pueda vivir de su trabajo en nuestras latitudes. A nivel local, el mercado es tan escaso que no permite generar los ingresos necesarios para vivir de ello dignamente; a nivel internacional, son pocos los privilegiados que logran traspasar las fronteras físicas y las intelectuales que países mucho más desarrollados imponen.
Son obras imperecederas por el alcance de su proyección y la diversidad de los aspectos desde los que se abordan los temas.
Destaca en él un lenguaje sencillo, pero de fuerte penetración. Los diálogos de sus narraciones son inteligentes, a pesar de la idiosincrasia de sus personajes.
Su poesía es también de lenguaje sencillo y de imágenes sencillas, pero de mensajes claros, objetivos y muy bien definidos.
Listones de colores era, en un principio, una novela mucho más corta que se llamó Las Pupilas del pasado. La escribí hace unos cinco años en un período muy corto. Unos nueve meses o un poco más. La envié a un concurso nacional y gané una mención honorífica, pero no estaba conforme con ella. Después de eso, la engaveté, me olvidé de ella y no fue sino hasta un año antes de presentarme al Rogelio Sinán que la saqué y me propuse corregirla con carácter implacable.
He estado terminando de pulir "El olor de las Castañas Asadas" porque pienso enviarla a participar en un par de concursos internacionales. Después de casi tres años de no tocarla, comprobé que tenía una visión más objetiva sobre el texto. Ya no estaba tan empapado de la historia y pude encontrar los fallos con mucha facilidad y atar los cabos sueltos en la novela. Me falta una última lectura, la definitiva, y de ahí ya sale lista para los concursos.
Sin lectura no hay herramienta de trabajo para un escritor. Puede haber materia prima para la escritura, porque para verla sólo hay que abrir bien los ojos a la realidad. Pero a un buen escritor siempre le hará falta si bien no el modelo a seguir de un maestro, sí la guía y los consejos tácitos que hay en las grandes obras.
El cuento. Como decía, mis inicios fueron en la poesía, pero emigré de ella para quedarme en la narrativa porque encontré que podía combinar en esta rama las imágenes literarias de la poesía con la dinámica y el poder de construcción que siempre supone la narrativa. Dado que no existe una cultura de lectura en mi país, la venta de un libro, sobre todo de un título nacional, es muy escasa. Y esta es la razón principal de los editores para no arriesgarse en la publicación de un autor, pues la recuperación de su inversión no está garantizada en ningún momento. Con la novela “Ángeles Caídos”, publicada en el año 2005, recibe la aprobación de crítica en países como El Salvador, Guatemala y Panamá.
El escritor ha sido corrector de pruebas y estilo, traductor, redactor en medios impresos salvadoreños.
“Listones de colores” está de venta en las librerías de la ciudad.